20 abril 2013

LA PARAPSICOLOGÍA SE CONTAGIA


Confirmado: la parapsicología televisiva se contagia. La ciencia médica había estudiado con detalle todas las características clínicas que presentaba esta enfermedad en el brote que supuso “Cuarto milenio” en Cuatro. Había hipotetizado su etiopatogenia, su pronóstico; los investigadores más atrevidos habían intentado tratamientos que no llegaron a dar resultado. Pero todavía quedaba sin aclarar una cuestión fundamental en la prevención y control de este trastorno: la posibilidad de su carácter contagioso y, en caso afirmativo, las vías de tal contagio.

El estreno durante esta semana del programa “Al otro lado” en Telecinco confirmó los peores presagios. El brote de “Cuarto milenio” se había mantenido limitado a la ex-cadena de ex-Prisa mientras pertenecía a sus antiguos dueños, pero, tras el traspaso de Cuatro a Mediaset y su maridaje con Telecinco, no ha tardado en aparecer en esta cadena un nuevo brote de parapsicología televisiva bajo el formato del programa “Al otro lado”. Las características clínicas de “Al otro lado” resultan ser idénticas a las de “Cuarto milenio”: afirmaciones completamente gratuitas sobre temas absolutamente inventados, pedantería y postureo, historias risibles presentadas con solemnidad, profesionales que viven de creer en fenómenos absurdos hablando con humildad impostada a espectadores con cocientes intelectuales de un solo dígito, -“desde mi opinión de ignorante, de absoluto ignorante...” dijo uno de los contertulios que lleva  doce años viviendo de esto-.

El análisis microbiológico de los dos casos apunta a la misma cepa. “Cuarto milenio” está conducido por Íker Jiménez y en él colabora Carmen Porter. “Al otro lado” está conducido por Carmen Porter y en él colabora Íker Jiménez. En su paroxismo, un participante aseguró que “estos fenómenos escapan a nuestra comprensión”, -lo cual no le impidió seguir hablando de ellos durante dos horas tras veinte años editando una revista de parapsicología-. La única esperanza que nos queda de controlar la epidemia es pedir al doctor Évole que le aplique al paciente el electroshock que siempre supone “Salvados”.