03 abril 2013

MÁS CORNÁS DA UNA ETT

        

No hay asociaciones de médicos ni de pacientes buscándole las cosquillas a la mascletá, ni a la cremá, ni a la tamborrada, ni a los encierros de san Fermín, ni a las procesiones de Semana Santa. Pero sí las hay detrás de “Splash!” y de “¡Mira quién salta!”. Dicen que los saltos al agua son peligrosos para los participantes y para los espectadores que los imiten el próximo verano.

Primero lanzó sus advertencias el Colegio Profesional de Fisioterapeutas. Unos saltos de Falete más tarde, sumó sus quejas la Asociación de Parapléjicos y Grandes Discapacitados Físicos de Madrid y la Fundación de Lesionado Medular. De la mascletá, la cremá, la tamborrada o los encierros no dicen nada el Colegio Profesional de Fisioterapeutas ni el de Otorrinos, como tampoco dicen nada la Asociación de Heridos por Asta de Toro, la Fundación de Grandes Quemados ni la de Lesionados con Hernia Discal. Las explosiones, hogueras, decibelios y toros pueden ser peligrosos, pero forman parte de tradiciones sólidamente arraigadas que no solo se toleran, sino que incluso se fomentan.

Las quejas sobre “Splash!” y “¡Mira quién salta!” son injustas porque ignoran que estos programas también forman parte de una larga tradición patria con una sólida raigambre en nuestra cultura televisiva. ¿Me refiero a saltar a una piscina delante de todo el mundo? No, por Dios, eso es solo la última tontería con la que nos quieren hacer comulgar desde hace unas semanas en Antena 3 y en Telecinco. La tradición a la que me refiero es la de estar dispuesto a hacer cualquier cosa en la tele, da igual lo estúpida o peligrosa que resulte, no importa la influencia que ejerza sobre una audiencia empeñada en imitar cualquier tontería que hagan los famosos, con tal de ganar mucho dinero. Tanto respeto merece Jesulín de Ubrique cuando por tradición mata un peligroso toro, como ahora que por tradición hace unos peligrosos saltos para trincar una pasta que le evitará, a él y a los suyos, pisar jamás una ETT.