15 abril 2013

REVILLA, PRINCESA DEL PUEBLO

Es el 15-M mainstream, la Belén Esteban de la política. Le entienden hasta los tontos y eso le parece una virtud. La gente le para por la calle, le dice que le quiere, le pide que vuelva. En el pasado tuvo motivos para ser conocido, pero de eso ya pocos se acuerdan. Es de derechas, pero no mucho; de izquierdas, pero no mucho; populista, pero no mucho. Todo su discurso político se resume en tres sencillas ideas: (1) “yo soy honrado, como queda demostrado por el hecho de que yo lo esté diciendo constantemente”, (2) “yo tengo la solución contra la crisis, y básicamente consiste en luchar contra ella”, y (3) “yo soy de Cantabria, lo cual me convierte en cántabro”. Que sus tres pilares ideológicos comiencen por el pronombre “yo” es una casualidad. La reciente aparición de la telebasura política, -extraño híbrido entre “Sálvame” y “Los desayunos de La 1”, nacido en Intereconomía y ya presente en las tardes de Cuatro y en algunas noches de Telecinco-, no podía estar completa hasta que apareciera una princesa del pueblo que liderase este nuevo género, como la némesis de María José Campanario lidera la basura rosa.

Y Miguel Ángel Revilla ascendió a su condición de princesa del pueblo el pasado sábado. Inexplicablemente, los programas de cotilleo político de la noche de Telecinco y laSexta se dedicaron simultáneamente a él. En “La Sexta Noche” aparecía en diferido, en “El gran debate” aparecía en directo. En laSexta prometía acudir al plató la semana siguiente para explicar la solución a la crisis. En Telecinco la estaba explicando. Zap: Revilla en laSexta diciendo simplezas. Zap: Revilla en Telecinco diciendo obviedades. Zap, zap: Revilla demostrando que se puede aparecer en dos cadenas a la vez y no estar loco. Está a un tris de participar en un concurso de saltos de trampolín, de irse a una expedición imposible, de aconsejar a adolescentes en “Hermano mayor”. Si la vida es un viaje, el suyo comenzó en la presidencia de Cantabria y terminará imitando a Freddie Mercury en “Tu cara me suena”. Ya va por la mitad del camino.