09 abril 2013

ESTRELLAS, PERSONAS, AMOR Y SERIES

Como pasa con las estrellas, las personas o el amor, la vida de las temporadas de las grandes series norteamericanas consta de una serie de fases que se van sucediendo en un orden invariante desde el nacimiento hasta la muerte. Fase 1: emisión en cadenas estadounidenses y pirateo subtitulado por parte de sus seguidores en nuestro país. Fase 2: emisión en canales de pago en nuestro país. Fase 3: emisión en canales generalistas en nuestro país. Fase 4: edición del DVD, consumo online y pirata. Fase 5: desaparición del mercado, reducción de su presencia en los servidores. Fase 6: muerte. Y como pasa con cada estrella, cada persona o cada amor, cada temporada tiene su apogeo en una fase u otra, llega a su punto culminante entre nosotros en una etapa determinada, siendo las demás momentos de preparación o de decadencia.

Valga esta birria de Teoría de las Series para celebrar pero también cuestionar los sucesos que veremos en nuestras pantallas hoy y mañana. “Juego de Tronos” llega esta noche a su fase 2, con el estreno de su T3 en Canal+. Su fase 1 duró tan sólo una semana, y únicamente durante las 24 horas posteriores a la difusión de su primer capítulo en EE.UU. se produjeron más de un millón de descargas ilegales en todo el planeta. “Homeland” llega mañana a su fase 3; tras algún año de fase 1 y algunos meses de fase 2, su T1 será emitida en abierto a partir de ese día por Cuatro.

Ambas son series densas, de complejas tramas horizontales, que no permiten medias tintas a sus seguidores: o se es fanático de ellas o no se ven. ¿Cuántos espectadores que han visto la T1 y la T2 de “Juego de Tronos” no han conseguido ver todavía, por un canal o por otro, el primer capítulo de la T3? ¿De verdad queda en España algún potencial seguidor de “Homeland” que no se haya vuelto un actual seguidor de “Homeland” en sus fases 1 y 2? Como pasa con las estrellas, las personas o el amor, cada gran serie norteamericana ha de ser disfrutada de una forma diferente en cada momento de su vida. Lo contrario sólo produce incomprensiones y oscuridad.