27 abril 2013

242 MUERTOS EN VIETNAM



Jesús Hermida, corresponsal de TVE en Nueva York, 1969: “Bien, estas son las fotografías carnet de la tragedia. Probablemente alguno de ustedes las conocerán ya. Fue la revista “Life” la que tuvo la simple y terrible idea: ¿por qué no reunimos en un solo número los rostros de todos los soldados norteamericanos muertos en Vietnam durante una sola semana? Simple y terrible idea la de poner rostros a un número. 242 eran los muertos”.

Lo emitió TVE hace más de 40 años en algún informativo y volvimos a verlo estos días en la última entrega de “En portada”, uno de esos programas imprescindibles capaz de reconciliarnos con la tele pública más allá de los vaivenes que sufre la pobre. En “La guerra que sí nos contaron” nos recordaron cómo Vietnam marcó un antes y un después en la cobertura mediática de la guerra. Entre otras muchas imágenes terribles, que la revista “Life” mostrara en uno de sus números las caras de los estadounidenses muertos del 28 de mayo al 3 de junio de 1969 cambió el curso de los acontecimientos.

En el “Telediario” a veces hablan de los desahucios, pero no siempre. Alguna vez nos recuerdan que todos los meses, todas las semanas, todos los días, en España se producen desahucios. Muchos. Pero se limitan a dar algún número: cientos, miles. Y ya está. En una hora da tiempo a contar muchas cosas, pero no a enseñar las caras de los desahucios del día. Mujeres, hombres, ancianos y niños ante cuyas casas nadie va a manifestarse porque no tienen casa, no tienen poder, no tienen rostro y no tienen derecho a manifestarse ante quienes sí tienen casa, poder y rostro porque molestan. Llevo años viendo cómo el “Telediario” informa sobre la bolsa. Seguro que lo hace con todo el detalle que la situación requiere, pero lo cambiaría encantado por las caras de los desahuciados. Nos haríamos una idea más ajustada de cómo van las cosas viéndolos desfilar uno detrás de otro ante nuestros ojos en lugar de las cotizaciones del día. Y quién sabe: la simple y terrible idea de poner rostros a un número ya ayudó a cambiar las cosas una vez.