28 abril 2013

CÁRITAS RAPELANDO DESDE UN HELICÓPTERO



Jesús Calleja ha pasado de ser aventurero vicario a ser monitor de aspirantes a aventureros vicarios. A ver si me explico. En sus primeros programas protagonizaba diferentes aventuras para que los telespectadores aventureros a los que les gustaría vivir sus aventuras pero no lo hacían, las vivieran de forma vicaria viéndole a él en la tele.

Pero ahora ha cambiado su papel. Ahora que la tele está repleta de programas tutoriales para ser consumidos por espectadores que caen en la misma trampa en la que caen los ilusionados lectores ilusos de manuales de autoayuda, Calleja se ha puesto al día. Así que, en “Desafío en el abismo” (noche de los viernes en Cuatro), es el monitor de unos concursantes “normales y corrientes” como cualquiera de nosotros que se enfrentan a las aventuras como lo haríamos nosotros… pero sin necesidad de tener que hacerlo. Como apenas tiene audiencia, habrá que concluir que en el mercado audiovisual español había cierta demanda de aventureros vicarios pero no la hay de aspirantes a aventureros vicarios.

Ni siquiera la polémica de andar por casa que se formó hace unos días, ni el cambio de día de emisión por uno más goloso beneficiaron a “Desafío en el abismo”. Sebastián Álvaro, director de “Al filo de lo imposible”, lo criticó, Frank de la jungla lo defendió, y Calleja contraatacó. Cuatro lo reubicó el viernes tras “Hermano mayor”. Dio igual. Apenas nadie quiso ver cómo diez concursantes se divertían pasando muchos nervios mientras rapelaban desde un helicóptero en las costas de Yucatán. Solo unos pocos aguantan a Calleja diciendo que este concursante “evoluciona” mucho, que ese “evoluciona” más, y que aquel “evoluciona” más, más y mucho más. Será que las personas “normales y corrientes” no estamos para pamplinas porque, querámoslo o no, conseguimos nuestra dosis de aventura diaria con solo salir a la calle o viendo el “Telediario”. Y quien quiere más emoción no necesita aspirantes a aventureros vicarios. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca y Cáritas están más cerca que las costas de Yucatán.