29 enero 2015

MUJERES Y HOMBRES E INTELIGENCIA


Un pavo llamado Virgil Griffith, estudiante de doctorado del Instituto de Tecnología de California (Caltech), ha realizado un estudio poniendo en relación la inteligencia de los estudiantes norteamericanos con sus gustos musicales. Algunos de sus hallazgos son obvios y no hacía falta llevar a cabo una costosa investigación para averiguarlos: los seguidores de Bob Dylan son más inteligentes que los seguidores de David Bowie (¡seeehhh!), los fans de Eminem tienen menos luces que los fans de Johnny Cash, el público de Pink Floyd supera en unos doce puntos de cociente intelectual al público de Aerosmith. Otros de sus hallazgos son tan inverosímiles que indican necesariamente la existencia de graves errores en la realización del estudio: ¿Red Hot Chilly Peppers por encima de Tom Petty? ¿los amantes del gospel, menos inteligentes que los seguidores de Evanescence? ¿los fans de Queen, más inteligentes que los devotos de figuras del rocanrol clásico como Little Richard, Chuck Berry o Jerry Lee Lewis?

Sea como fuere, la investigación de Griffith pone de manifiesto la necesaria relación entre capacidades intelectuales y hábitos de ocio de los ciudadanos de las sociedades modernas, e indica la necesidad de realizar estudios semejantes, por ejemplo, en nuestro país, por ejemplo, en la televisión de nuestro país, por ejemplo, en la cadena Telecinco de la televisión de nuestro  país, por ejemplo en la franja del final de la mañana en la cadena Telecinco de la televisión de nuestro país. ¿Cuál, cuál, por amor de dios, es el perfil intelectual del espectador que prefiere ver  a Alejandro y Dosel discutir por ver quién se lleva a Steisy en “Mujeres y hombres y viceversa” cuando tiene en las cadenas de al lado a “Al rojo vivo” analizando las elecciones griegas o a Arguiñano preparando una deliciosa pasta con mejillones a la naranja? Y ya adelanto que, igual que con los gustos musicales del estudio californiano, los resultados de esta investigación me van a parecer u obvios o equivocados.