27 enero 2015

LA SONRISA DE DON PANTUFLO


Mundo sorprendente: por primera vez, Pablo Iglesias pierde un enfrentamiento dialéctico con Eduardo Inda. Y por goleada. Ocurrió el pasado sábado en “laSexta noche”. Y no es que Inda estuviera especialmente lúcido en su habitual estrategia de embarullar datos con ganas de provocar y mala baba. Tampoco es que Inda estuviera especialmente brillante, ocurrente o rápido. Estuvo como siempre: correcto y eficaz manteniendo ese tono que tan bien le está yendo a “laSexta noche” de política-espectáculo (y que tantos quebraderos está dando a Telecinco, que no es capaz de remontar ni tan siquiera de frenar para salvar la honrilla de quien durante años fue dueña y señora de los sábados por la noche). Si Inda goleó a Iglesias fue porque Iglesias marcó en propia meta.

El enfrentamiento comenzó con una arrancada prodigiosa de Iglesias preguntando entre risas a Inda si era cierto que le llamaban “don Pantuflo”. Golazo y ovación. Envalentonado, Iglesias repitió la jugada, repitió las risas y repitió el disparo a puerta llamándole “don Pantuflo”. Gol. Menos espectacular, un poco marrullero, pero gol. A partir de ahí, Iglesias se quedó sin delantera, perdió el centro del campo y se encerró en su área para marcarse los goles a sí mismo. “No inventes datos, Pantuflo”, “no me interrumpas, Pantuflo”, “yo no te interrumpí, Pantuflo”. Gol, gol y gol. Todos en propia puerta. Cada vez que hablaba Iglesias, volvía a repetir “Pantuflo” (ya ni siquiera “don Pantuflo”, ¿es que no queda respeto por nada en occidente?). Y cada vez que repetía “Pantuflo”, se metía un gol. Inda había logrado al fin que Iglesias perdiera los papeles y estaba arrasando. Ya no tenía que hacer nada más que estar ahí, viendo cómo a Iglesias se le iba el partido de las manos. Y sonriendo para recordar una vez más a todos los españoles que también en los tratamientos de blanqueamiento dental es importante saber cuándo hay que dejarlo y plantarse.