25 enero 2015

UNA CHISPA PRODIGIOSA

En un universo paralelo el pasado jueves Olvido Hormigos salió de la cárcel de Soto del Real y Luis Bárcenas salió de la casa de Guadalix en “Gran Hermano VIP”. Luego dirán que los últimos hallazgos de la física teórica no son divertidos ni tienen ninguna aplicación a la vida cotidiana. En alguna otra realidad se está celebrando un reality de famosillos cuya primera expulsión tuvo lugar la misma noche que obtuvo su libertad condicional Olvido Hormigos, tesorera del Partido Popular que dirige Belén Esteban, presidenta del gobierno desde 2011. A su salida Hormigos se vio asediada por periodistas que llevaban todo el día esperándola, y repitió una vez más que Esteban siempre estuvo al tanto de la contabilidad B, que se ha sentido abandonada por sus compañeros, y que todos los apuntes que figuran en los famosos “papeles de Hormigos” -con importantes pagos a gente como Kiko Matamoros o Lydia Lozano- son rigurosamente ciertos.
Quizá en ese universo paralelo hay un crítico de televisión escribiendo ahora una columna sobre el universo en el que estamos nosotros, y sus lectores se van a reír ante la chifladura que es para ellos imaginar a Luis Bárcenas -contertulio rosa que se hizo famoso tras la difusión de un vídeo en el que aparecía masturbándose- como tesorero del PP y a Olvido Hormigos -conocido cargo del PP imputado por corrupción- como concursante de GH VIP. En el mundo en el que él vive Telecinco rompió las audiencias con la expulsión de Bárcenas de la casa de Guadalix, tras un durísimo enfrentamiento con Mariano Rajoy, concursante muy querido por la audiencia que pidió a toda España entre lágrimas que votara para expulsar a Luis Bárcenas. Y en una chispa prodigiosa, una singularidad cegadora en un horizonte de posibilidades, ese universo paralelo y el nuestro se tocaron consiguiendo que Hormigos y Bárcenas salieran a la vez de Soto del Real y Guadalix en todas sus combinaciones. Porque las líneas no, pero los universos cuando son paralelos se cortan y se separan y se cortan y se separan en un baile cíclico de corrupción y telebasura.