15 enero 2015

JE SUIS LOLES


Quieren infundir el terror aplicando la fuerza bruta sobre todos aquellos que no piensen como ellos. Quieren acabar con un clima de tolerancia ideológica y de convivencia entre personas diferentes que nos costó mucho tiempo y esfuerzo conseguir. No buscan tanto la eliminación de la víctima concreta a la que atacan, sino la extensión del miedo a actuar con libertad entre todos los demás. Se aprovechan de las debilidades de la democracia para actuar en contra de ella. Representan la barbarie más arcaica, lo peor de otras épocas históricas que creíamos superadas. Su última víctima ha sido Loles León. La actriz decidió solidarizarse con la última oleada de despidos que tuvo lugar en Televisión Española y optó por llevar un lazo naranja durante su participación como tertuliana en el programa “Amigas y conocidas”. Responsables de nuestra televisión pública le advirtieron de la inconveniencia de esa decisión, pero Loles se mantuvo firme y apareció finalmente en pantalla con ese símbolo de defensa de los veintiún trabajadores despedidos. Pocas semanas después la despedida fue ella.

En medio de sus múltiples errores, el gobierno de Rodríguez Zapatero contó con el indiscutible acierto de reducir la politización de los medios de comunicación públicos y dar lugar a la etapa de mayor libertad y pluralismo dentro de los informativos de Televisión Española en nuestra democracia. Un ataque como el recibido por Loles León hubiera sido inimaginable entonces. Pero bajo el gobierno del Partido Popular reapareció el partidismo más atroz, la caza de brujas menos disimulada que hemos conocido en nuestra televisión pública durante lo que llevamos de siglo. Lo ocurrido con Loles León pretende lanzar un mensaje inequívoco al resto de trabajadores y colaboradores de la casa: la próxima vez que queráis usar vuestra libertad de expresión contra el gobierno pensad en las consecuencias. Por las redacciones de Televisión Española comienzan a circular octavillas con caricaturas de José Antonio Sánchez Domínguez.