04 enero 2015

VEO, VEO


Veo, veo que el buscador de sinónimos de Word va a echar humo. Veo, veo que voy a escribir mi predicción anual sobre la presencia de fraudes paranormales (redundancia) en televisión durante el próximo año y voy a necesitar vocabulario. Veo, veo que no es un capricho mío; es que veo, veo que voy a adivinar cómo van a hablar y qué tipo de lenguaje manejarán durante 2015 los ocultistas timadores (repetición). Veo, veo que empiezo ahora mismo.

Veo, veo que durante 2015 en la tele seguiremos oyendo hablar no de fenómenos, sino de fenómenos extraños; no de sucesos, sino de sucesos misteriosos e infrecuentes; no de hechos, sino de hechos desconcertantes, extraordinarios y prodigiosos; no de acontecimientos, sino de acontecimientos asombrosos, sorprendentes, inusitados y maravillosos; no de asuntos, sino de asuntos insólitos, pasmosos, admirables, excepcionales y portentosos; no de casos, sino de casos secretos, escondidos, recónditos, profundos, encubiertos y velados; no de acaecimientos, sino de acaecimientos milagrosos, mágicos, telúricos, fantásticos, descomunales, anormales y paranormales.

Les digo esto porque veo, veo que durante 2015 continuará saliendo en la tele toda una caterva de augures tramposos (pleonasmo), pero seguirá siendo Íker Jiménez su paladín y abanderado. “Cuarto milenio” seguirá, pues, siendo un año más la vergüenza de Cuatro porque ni Mediaset ni Fríker van a sufrir un ataque de vergüenza torera que les haga renunciar al dinero fácil. Así que este iluminado ocultista (contradicción), campeón de la divulgación de las ciencias ocultas (incongruencia), revelador de secretos desconocidos (absurdo), continuará siendo nuestra mascota como reconocimiento a su dominio de la palabrería hueca (reiteración). Sin su verborrea, “Cuarto milenio” apenas duraría diez minutos y su nave del misterio que no vuela quedaría sin carrocería mostrando que debajo no hay más que una bicicleta herrumbrosa con las ruedas pinchadas.