26 enero 2015

TVE, AZNAR Y EL "MANIPULACEFA"


Los directivos de TVE están encantados jugando al Manipulacefa con los informativos, pero deberían tener más cuidadín no les vaya a explotar en la cara.

Hace unos días, por ejemplo, mostraron en “El debate” de La 1 un gráfico (“Fuente: Ministerio de empleo y Seguridad Social”, decía) que “demostraba” que los actuales 4.447.711 parados son menos que los 4.100.000 que había en 2009. También estos días cortaron en el “Telediario” la conexión en directo con la salida de Bárcenas de la cárcel. ¿Cuando perdía interés su intervención? No: ¡Pero si era precisamente el periodista enviado por TVE quien estaba preguntando! Metieron tijera sin contemplaciones cuando vieron que el tipo se ponía a hablar, cogía carrerilla, y era capaz de decir –como dijo– alguna inconveniencia sobre la contabilidad “b” de su partido. Al día siguiente, TVE disimuló mejor: cuando Bárcenas compareció en la Audiencia Nacional, en vez de cortarle, editaron sus declaraciones. Así le vimos diciendo lo que convenía (que había cometido una equivocación y asumía la responsabilidad que le correspondía), pero no diciendo que su partido entregaba diferentes cantidades en “b” en función de la jerarquía de cada cargo y que Rajoy percibió la primera retribución al asumir el cargo de secretario del área de acción electoral el 25 de junio de 1990 (“Cuando asume ese puesto, lógicamente el tesorero nacional –Lapuerta– le hace entrega de la cantidad que estaba estipulada y que debía recibir la persona que tenía ese nivel de responsabilidad”). Tampoco pusieron a los periodistas preguntando al líder Rajoy por estas declaraciones y a este contestando “Buenas tardes”. Qué divertido es el Manipulacefa.

Pero el juego es peligroso si se manejan elementos inestables como el aznaronio. TVE reforzó la imagen de unidad del PP mostrando mil veces a Aznar diciendo que no volvía porque nunca se había ido, pero le censuró cuando se puso tontorrón y dijo: “Si queréis, contad conmigo. Estoy donde siempre”. Ay, como salte una chispa y truene: “¡Tomo nota!”.