09 enero 2015

CONTRA LAS ARMAS, LA IMPRENTA

Sin detenerse, le mata de un tiro en la cabeza y se va. Todo vuelve a empezar con un hombre yaciendo herido en el suelo. Otro se acerca corriendo a él. Con el gesto, el primero parece pedir ayuda o clemencia o piedad. Entonces, la imagen se vuelve borrosa. El segundo, sin detenerse, le mata de un tiro en la cabeza y se va. Todo vuelve a empezar con un hombre yaciendo herido en el suelo. Otro se acerca corriendo a él. Con el gesto, el primero parece pedir ayuda o clemencia o piedad. Entonces, la imagen se vuelve borrosa.

Tras el 11-S, la tele fue una sucesión constante de aviones estrellándose contra las torres gemelas. Anteayer, tras el atentado terrorista contra la revista satírica “Charlie Hebdo”, la tele no fue tan monotemática y tuvo tiempo de hablar de otras cosas al margen del atentado. Hubo incluso quien tuvo la mala fortuna de elegir ese día para estrenar una serie (“Algo que celebrar” en Antena 3, “Alatriste” en Telecinco). Digo mala fortuna porque, aunque ya se hubieran terminado todos los informativos y aquella carrera circular hacia la muerte hubiera dejado de emitirse y reemitirse, todos seguíamos viéndola. Clara y borrosa a la vez. Porque la tele emborronó el asesinato para que todos lo viéramos mostrando solo unos borrones. Justo lo que hacen los caricaturistas y humoristas gráficos: llenarlo todo de borrones para que podamos ver las cosas claras.


¿Y ahora? ¿Debemos responder con lápices a las armas? Si ellos usaron armas es porque querían anular y silenciar nuestros lápices; y las armas son sus gomas borrar. Contra las gomas de borrar están los lápices, pero es más eficaz la imprenta. En las manifestaciones de repulsa que desfilaron por los informativos, vimos a muchos representantes políticos y muchos carteles de “Je suis Charlie”; pero no vimos a ningún político con un cartel que dijera que, como la sátira es un arma cargada de presente, en defensa de la libertad de expresión se comprometía a que en todas las bibliotecas públicas españolas hubiera una copia de la revista satírica Mongolia. Por ejemplo.