22 abril 2016

HASTA EL CULO


“Culinario” viene de “culo”, concretamente de la expresión “estar hasta el culo”. Hasta ahora se creía que el término “culinario” venía del latín “culinarius”, un derivado de “culina”, o sea, “cocina”. Pero de eso nada. Eso sería antes. Ahora “culinario” viene de “culo”, de “estar hasta el culo”. No hay más que poner la tele para darse cuenta.

“Con las manos en la masa” era inofensivo. Karlos Arguiñano en cualquiera de sus muchos programas es incluso divertido. “Vamos a cocinar con José Andrés” pudo resultar orgullosamente patriótico. “Un país para comérselo” animaba a hacer turismo, pero llegó a resultar cansino. Tal vez la culpa no fue suya, sino de que antes el reality “Esta cocina es un infierno” nos tocó las narices de tal forma que la cocina empezó a resultar cargante. “Cocineros sin estrella”, “Hoy cocinas tú”, “El Bulli, historia de un sueño”, “Pesadilla en la cocina”, “Robin Food”, “Top Chef”, “Cocineros al volante”, “El chef del mar”, “Masterchef”. De las recetas de “España directo” a la sección “Saber cocinar” de “La mañana” de Mariló Montero. De los niños en “Masterchef Junior” a los niños en “Cocina con Clan”. De meterse en la cocina con Sergio en “Cocina con Sergio” a encerrarse con los hermanos Torres en la cocina en “Torres en la cocina”.

Qué saturación. Qué hartazgo. Qué indigestión. Qué hasta el culo estamos de programas culinarios. Sobre todo, ay, de “MasterChef”. Qué ganas de cambiar de cadena con solo ver de refilón “MasterChef”. Cuánta tontería y cuánta impostura. Estamos tan hartos que no queremos saber nada de lo que les pase a los concursantes ni de lo que les digan los jueces, pero sobre todo no queremos saber nada de lo que cocinan. Niña, no quiero platos finos; vengo del trabajo y no me apetece pato chino. Que allá se las apañen como puedan los filólogos para explicar por qué vericuetos llegó esta palabra del indoeuropeo hasta aquí, pero “culinario” viene de “culo”, de “estar hasta el culo”. Eso es así.