28 junio 2011

DANTE EN UNA FURGONETA (a.k.a. EL DÉCIMO CÍRCULO)

El infierno que Dante nos describe en “La divina comedia” está compuesto de nueve círculos, en donde se colocan los pecadores de menor a mayor gravedad de sus faltas. En los círculos exteriores, los más livianos, encontramos a los no bautizados y a los paganos virtuosos, a los lujuriosos, a los que pecaron por la gula y la avaricia. A medida que ingresamos en las profundidades del horror van a apareciendo en los círculos más internos los iracundos y los perezosos, los herejes, los violentos y los traidores. Pero Dante se equivocaba: hay un décimo círculo, el más espantoso, donde reina el terror de naturaleza más escalofriante. Quizá por desconocimiento o quizá por falta de valor para describir lo que puede encontrarse en tal nivel de castigo, Dante no recoge en su Comedia a los habitantes del núcleo del averno: los horteras, en cuyo centro se encuentran los concursos norteamericanos de belleza infantil retratados en la siempre imprescindible “Pequeña Miss Sunshine” (Hollywood, noche del domingo).

Déjenseme de imágenes de cuerpos retorcidos ardiendo, carnes vivas desolladas o miembros descuartizados rodeados de esqueletos. Si de verdad quieren aterrarme y convencerme de la conveniencia de una vida virtuosa que me dé el aprobado en el Juicio Final muéstrenme esas niñas de pelo lacado y maquillajes aerosolizados rodeadas de orgullosas madres y padres merecedores de formar parte del Eje del Mal. ¿El planeta Tierra tras el exterminio provocado por la llegada de los deslizadores alienígenas de “Falling skies”? Disneylandia. ¿El gélido y aterrador territorio plagado de salvajes y amenazas que se extiende al norte del Muro en “Juego de tronos”? Una terracita en el Algarve portugués comiendo un pescadito delicioso con un grupo de viejos amigos. ¿”The walking dead”? “La casa de la pradera”. “Pequeña Miss Sunshine” es un drama, no una comedia. O, si se quiere, una comedia divina en la que Dante, Beatriz y Virgilio viajan en una furgoneta amarilla estropeada.