07 junio 2011

¡PEPINO Y CIERRA, ESPAÑA!

Ni Santiago Matamoros, ni la virgulilla de la eñe, ni el rojo y gualda ondeando al viento, ni La Roja ganando el Mundial, ni la patrulla Águila surcando los cielos, ni Nadal, Contador y Alonso juntos. Si España tiene que ser algo, que sea un pepino. Un hermoso pepino español de la huerta española en gazpacho español, ensalada española o a mordiscos españoles, eso da igual, pero que sea pepino y que sea español.

En Telecinco y Antena 3 llevan 20 años de piquilla, pero sin necesidad de hablarlo se han puesto de acuerdo para lanzar sendas campañas para potenciar el consumo de pepino español. ¿Mejorar la programación? ¿Apostar por programas en los que no dé grima caer cuando haces zapping? Eso son tonterías. Eso no es cosa de las cadenas de televisión. Eso es cosa de la audiencia que tiene la culpa de todo. La misión de la tele es aprovechar el sentir popular, preparar unas campañas todo lo populistas que haga falta con unos vídeos y unas fotos guays, y caer bien a la audiencia para mejorar la imagen sin necesidad de cambiar nada para que todo siga igual.

En España también se producen limones, pero hay que echar al gin-tonic pepino en vez de limón. En España se producen cosméticos, pero hay que sustituir las cremas por mascarillas de pepino. En España se producen salchichas y brotes de soja sin contaminar, pero quien coma eso es un progermano antipatriota. Aquí se comen pepinos. El mejor gazpacho es el que quita el tomate para dejar más sitio al pepino. Todos los productos hortofrutícolas son saludables y están sufriendo un bache por la alarma de la E. coli, pero el pepino es más telegénico. Por eso es tan hermoso ver a Tania Llasera, Mercedes Milá, Pedro Piqueras, Ana Rosa Quintana y a tantos otros hacerse fotos con unos pepinos en las manos haciendo así y así, qué divertido.