12 junio 2011

LAGARTOS EN EL INSTITUTO

Mañana lunes termina para siempre la serie “Física o química” (Antena 3). Allí estaré, aunque sólo sea para clavar una aguja en el cadáver de Gorka y asegurarme de que no volverá a fastidiarnos desde las aulas del “Zurbarán”. Creo que el mayor defecto de “Física o química” a lo largo de estos años ha sido su insistencia en no presentarse como una serie de ciencia-ficción o una parodia de las aventuras de unos adolescentes en un centro educativo del planeta Júpiter, sino como un intento de conectar con la realidad educativa en la España actual. España no está en Júpiter.

El “Zurbarán” es a un instituto de carne y hueso lo que “Juego de tronos” es a la Edad Media, pero la serie de Canal+ sabe a lo que juega y no intenta convencernos de que el mundo creado por George R.R. Martin es un viaje a los siglos medievales, mientras que la serie de Antena 3 juega a lo que sabe que funciona. Y las series protagonizadas por adolescentes guapísimos que estudian en centros educativos del planeta Júpiter casi siempre funcionan. La serie “Los vigilantes de la playa” funcionaba, aunque sólo consistía en ver cómo un montón de chicos y chicas guapos corrían por las playas de Malibú enfundados en sucintos bañadores rojos. Los creadores de “Los vigilantes de la playa”, por supuesto, sabían a lo que jugaban. El problema de series como “Física o química” es que pretenden ser algo más que aventuras fantásticas en los Siete Reinos o carreras en bañador rojo por las playas de Malibú. Pero “Física o química” sólo es una serie que funciona (que no es poco), no un espejo de la vida, ni un catálogo razonado de problemas adolescentes, ni un mapa de la educación en España, ni un microcosmos que permite conocer el macrocosmos.

Se va “Física o química”, y algunos veremos el último capítulo como veríamos una entrega de “Epílogo” dedicada a Jorge Javier Vázquez o Belén Esteban. Con curiosidad por saber si debajo de la piel de los alumnos del Zurbarán, de Jorge y de Belén, hay carne y sangre o, como en el caso de los visitantes de “V”, lagartos extraterrestres.