05 junio 2011

MALOS TIEMPOS PARA EL EROTISMO

Es fina la línea que separa al erotismo de la pornografía. O gorda. Siempre hemos oído que el erotismo sugiere, indica, propone, mientras que la pornografía muestra, impacta, exhibe. Los materiales eróticos se recrean en la presentación suavizada del acto sexual, prefieren planos amplios y generales, introducen el sexo en una narración protagonizada por personas. La pornografía abusa del primer plano, del coito descontextualizado, de la imaginería detallada y pormenorizada de todo tipo de actos sexuales, de penetraciones, de derrames. Donde el erotismo practica la sutileza, la pornografía opta por la exageración. Y cada época ha sido más propicia a una u otra forma de imaginar las relaciones sexuales. Ha habido buenos tiempos para la pornografía y buenos tiempos para el erotismo. Estamos en uno de los primeros.

Veo7 es erotismo. Intereconomía es pornografía. Veo7 es una cadena de derechas en donde las posturas de derechas se presentan suavizadas, contextualizadas en un marco más amplio, insertas en una narración que aún no ha roto su relación con la realidad. Como en el erotismo. Intereconomía es una cadena de derechas en donde las posturas de derechas se han llevado al paroxismo, con permanentes primeros planos de los genitales de la ideología, sin más narración que un delirio compartido que excusa justificar el coito mecánico y permanente. Como en la pornografía. El erotismo sublima la realidad mediante trucos que no se ocultan, la pornografía se cree su propia parodia. En Veo7 se entrevén los pezones de la democracia cristiana, se adivina el orgasmo del conservadurismo tras una cortina a contraluz. Intereconomía es una permanente orgía de felaciones católicas y dobles penetraciones neoliberales.

Y a finales de este mes, Veo7 termina sus emisiones propias por falta de audiencia. La derecha televisiva no quiere matices ni sugerencias, sino mucosas y sonoros gemidos. No hay lugar para el erotismo en la TDT de las santeras con los ojos en blanco y el nuevo programa de Mario Conde. Winter is coming.