09 julio 2011

CABRIOLAS, AROS EN LLAMAS Y TARTAS DE MERENGUE

Al fin ha ocurrido: Jorge Javier Vázquez, mira que estaba avisado, ha terminado por meter sus lindos zapatos de charol en la mierda del estercolero en el que trabaja. Y vistos los buenos datos de audiencia que está consiguiendo Telecinco con el nuevo paso hacia el abismo que ensayó el jueves por la noche en “Supervivientes”, Jorgito corre peligro de acabar sumergido en porquería hasta las trancas.

Pero bueno, Jorgito, ¿cómo se te ocurre llamar a Aída Nízar hija de puta? ¿En qué cabeza cabe enfrentarse a su madre y echarla del plató? ¿No hubiera sido mejor que siguieras al margen de las trifulcas mientras los demás gritaban y se insultaban? En el circo (trabajas en el circo, que no se te olvide) el jefe de pista dirige y anima el cotarro, pero las cabriolas y los saltos mortales los hacen otros: siempre es mejor que sean los demás los que tropiecen y se partan el cuello. En la jaula de fieras (trabajas en una jaula de fieras, que lo sepas) el domador da latigazos y sujeta el aro en llamas, pero los rugidos y los saltos los dan otros: son fieras salvajes a las que hay que saber manejar sin mezclarse con ellas. Jorgito, por lo que más quieras, no abandones tu cómodo papel de payaso listo, deja que sean otros los que se tiran tartas y dan trompazos.

Porque, cuidadín Javierín, una cosa es ser el jefe de pista, el domador de fieras, el payaso listo, y otra es ser el dueño del circo. El dueño te explicará en su despacho que Aída la engreída puede ser una hija de puta, pero es vuestra hija de puta; que puedes echar a su madre del plató, pero no dejará que se vaya mientras su presencia sea rentable. Y reza para que no ordene que el jefe de pista, el domador de fieras, el payaso listo, en lo sucesivo se sume al espectáculo haciendo cabriolas, saltando aros en llamas y lanzando tartas de merengue.

1 comentario:

david dijo...

Consiguen infectar a toda la sociedad, los diarios, los amigos y familiares, los compañeros de trabajo... veo muy dificil abstraerme de todo esto, ciertamente, y dedicame a pensar solamente en mis cosas.