07 julio 2011

SICILIA Y EL UNIVERSO

Sólo una cadena como La 2 es capaz de llevarnos de viaje por la mañana a Sicilia en “Paraísos cercanos” y, en la madrugada, trasportarnos hasta el infinito y más allá en el documental “Viaje a los confines del universo”. Es cierto que Sicilia está muy cerquita de nosotros y los confines del universo están muy lejos, pero algo tiene La 2 cuando consigue que los espectadores paseemos por Palermo como si estuviéramos en una galaxia muy lejana y que veamos los límites del universo como si nos encontráramos en el Valle de los Templos en Agrigento. Ese algo que tiene La 2 es el mismo algo que tenía Issac Newton.

Newton mostró que el comportamiento de los planetas merece tanta admiración y tanto asombro como el de la piedra que cae, pero no más. Cuando la caída de la piedra y el movimiento del planeta se consideraban de forma separada, la una parecía natural porque se observaba cotidianamente y el otro parecía milagroso porque es de observación poco vulgar. Newton, como dice L.W.H. Hull, descubrió que el movimiento del planeta y la caída de la piedra son calculables según las mismas leyes, y entonces el movimiento del planeta deja de ser milagroso. La 2 nos muestra todos los días que una playa a los pies de las ruinas de un templo griego merece tanta admiración como una estrella escondida en una galaxia. Un pueblo llamado Corleone puede parecer hermosamente natural porque estamos acostumbrados a observar ese nombre cotidianamente en películas como “El padrino”, mientras que el majestuoso silencio del cosmos parece milagroso. Por eso cuando pensamos en Corleone se nos viene a la cabeza un mafioso con la cara de Marlon Brando a punto de ofrecernos una oferta que no podremos rechazar, mientras que echar un vistazo al universo es una invitación a pensar en Dios o en las leyes de Kepler.

La 2 nos muestra que los confines del universo en la madrugada son tan fascinantes como los paisajes de Sicilia por la mañana, pero no más.