07 mayo 2012

LA MISMA ASIA


En 1998 realicé un excepcional viaje desde Estambul hasta Yakarta. Una ruta como ésta, - 70.000 kilómetros que atravesaban de punta a punta decenas de países del continente asiático-, recomendaba rodearse de experta compañía, así que me apunté a un grupo que formaba Gerardo Olivares, seis inteligentes exploradores más y dos o tres cientos de miles de espectadores de La 2. En total, vinimos a ser unas 250.000 personas las que recorrimos juntas “La ruta de Samarkanda” bajo la permanente seducción a la que nos sometió Isfahan y Petra, Nueva Delhi, la alternancia sincopada de montañas y ruinas, de religión, zocos y albergues, exrepúblicas exsoviéticas y el Himalaya, Ankgor y el delta del Mekong. La serie documental, -no fue la primera serie documental de viajes que nos proponía La 2, pero sí fue la que mejor recuerdo ha dejado en la audiencia y aquélla cuyo éxito entre los espectadores está pendiente de ser superado-, reproducía la ruta que a comienzos del siglo XV realizó González de Clavijo cuando el rey castellano Enrique III el Doliente le envió hasta Samarkanda como embajador. Al llegar nosotros seiscientos años después a Uzbequistán nos miramos excitados y decidimos que aún nos quedaban capítulos suficientes como para alcanzar Indonesia.

Y ahora, catorce años más viejo y más tonto, he vuelto a apuntarme a hacer el mismo recorrido. La 2, -bendita sea-, vuelve a ofrecer “La ruta de Samarkanda” los domingos a las 8 de la mañana, y pocas cosas son mejores que madrugar los fines de semana de primavera para contemplar a los derviches giróvagos o atravesar el gran desierto sirio y llegar a Palmira. Somos muchos menos los espectadores que viajamos ahora en los inolvidables dos camiones de Gerardo Olivares. Y aunque las pecias y las peripecias vuelven a ser las mismas que hace década y media, todos lo estamos viviendo de forma distinta a aquella primera vez. Será que somos nosotros los que hemos cambiado. Nadie se baña dos veces en el mismo río ni recorre dos veces la misma Asia.