10 mayo 2012

PORRÓN-CHIS-PLÓN


Aquel lunes 14 de mayo habría sido un tranquilo lunes de primavera en televisión, un lunes de primavera común y corriente, si no fuera que el 14 de mayo de 1962 se había casado Juan Carlos (nieto de un rey español que había abdicado y abandonado su país en 1931) con Sofía (hermana de un rey griego que fue depuesto y abandonó su país en 1973) y, en Grecia no, pero en España estábamos de nuevo viviendo en una monarquía.

No nos pongamos nerviosos. Este homenaje a Les Luthiers tiene, como su hermoso cuento sinfónico “Teresa y el oso”, un final feliz. Alegrémonos todos: los monarcas han tenido a bien comunicar a sus súbditos que ese día no van a celebrar las bodas de oro de su matrimonio. Pero esto no es todo, amigos. Es que ni siquiera van a celebrar que en 2012 se cumplen las bodas de plata de la celebración que sí hicieron por todo lo alto en 1987 de las bodas de plata del matrimonio que sí celebraron por lo católico por todo lo alto, por lo ortodoxo por todo lo alto y por lo civil por todo lo alto en 1962.

Tal vez haya quien no valore ese gesto, pero es necesario recordar que en un mercado pletórico de canales de televisión con un ingente número de horas que rellenar, los borbonólogos, monarcólogos y juancarlólogos acechaban para saltar sobre el acontecimiento y propinarnos una buena turra político-sentimental de ingrata ingestión y más difícil digestión (chim-pón). Demos, pues, las gracias a sus graciosas majestades porque con la bella acción que supone su omisión (poróm-pom-pón) el próximo lunes 14 de mayo será un tranquilo lunes de primavera, un lunes de primavera común y corriente que la televisión podrá dedicar a una tonta coincidencia: justo ese día, un mes antes, los españoles nos enteramos de que “Botsuana” no es el nombre de un personaje de “El rey León” (porropón-chis-plón).