16 mayo 2012

PAQUIRRÍN SE AHOGA


No hay nada en el mundo que no tenga efectos secundarios porque no hay nada en el mundo que solo produzca un efecto. Por eso sabemos todos que la homeopatía y los “remedios naturales” mienten cuando dicen que no provocan efectos secundarios. Tomemos, por ejemplo, el agua a precio de oro con la que hacen los productos homeopáticos. Si la tomas por su capacidad curativa es un timo, pero además de conseguir el efecto primario de conseguir que los homeópatas vivan como reyes, produce el efecto secundario de quitar la sed (lo que nos lleva a un bonito problema lógico: ¿los homeópatas disuelven falta de agua infinitesimalmente en agua para curar la deshidratación gracias a que el agua conserva la memoria de la falta de agua?).

Como el agua, que puede enriquecerte, timarte, hidratarte o ahogarte, los aplausos también producen efectos variados. En la tele los usan mucho porque son baratos (no tanto como el agua), pero deberían mirar el prospecto con atención. Incluyen aplausos porque son decorativos, ambientan, emocionan, dan vida y calor, pero también pueden volver a la gente gilipollas.

“Mi hijo es mi vida y lo único que le digo es que se muestre tal como es” aconseja Isabel Pantoja a su hijo. En “Tú sí que vales”, ‘trabajaba’ mostrándose tal y como es. Cada vez que lo hacía, le aplaudían. “Yo te vi en televisión la primera vez que saliste y me flipó. Verte en directo me ha flipao aún más”. Aplausos. “Bueno a mí no me ha gustao mucho el vestuario, tío, la verdad, lo veo un poco, yo qué sé, lo veo un poco pobre”. Aplausos. “Me ha gustao mucho esa postura que has hecho de… to en… me he sentido como de nuevo en ‘Torrente 4’ porque estaba todo en 3D”. Aplausos. “No me ha gustao, no me ha gustao, tío, porque no me ha llenao, no me ha llenao”. Aplausos. “A mí me encantan los caballos, desde pequeñito siempre me he montado y la verdad es que es impresionante lo que haces, tío”. Aplausos. “Espérate que me agarre, mamón”. Aplausos, una inundación de aplausos.