29 mayo 2012

PAPARAZZI


El domingo por la noche “Documentos TV” nos mostró al fotógrafo Jean Claude Elfassi yendo a su trabajo en coche. Mientras conduce con unos auriculares puestos, se afeita, consulta los mensajes de móvil, se refiere a sí mismo diciendo “El gran Elfassi no sale de casa por menos de 30.000 euros”, y se salta varios semáforos en rojo hasta que aparca en un lugar en el que no debería y empieza la acción.

Esa es la cara más simpática que nos ofreció de su mundo de mierda la reemisión del reportaje “Paparazzi, más allá de la ley”. Después, aprovechando la información obtenida sobornando a un trabajador del círculo más cercano a Bill Gates, fotografió a este con su familia en una comida privada hasta que fue descubierto y huyó. El cinismo y amoralidad de sus respuestas (“no me des lecciones”, “no es para tanto”, “está acostumbrado”, “solo es una comida”) son superadas por los responsables de las revistas que publican y las agencias que comercian con este tipo de noticias: “era consciente de que, si tenía aventuras, la prensa lo publicaría; era su responsabilidad”, dicen tras publicar un adulterio; “ni fomentamos ni tenemos constancia de esas prácticas”, dicen cuando se les informa de que hay constancia de que sus paparazzi roban y venden secretos profesionales, sobornan a funcionarios públicos (incluida la policía), a trabajadores de empresas aéreas para controlar los vuelos, a empleados de compañías telefónicas para controlar agendas, llamadas y mensajes; “procuro persuadirles de que se han equivocado y les ofrezco algo mejor”, dice un poderoso señor que controla este mercado de noticias cuando explica qué hace si se entera de que una revista va a publicar algo que no conviene sobre alguno de sus clientes “protegidos”.

Tienen dos semanas para ver este reportaje en rtve.es. Está hecho en Francia y se centra en los paparazzi franceses, británicos e italianos. España no sale porque, claro, aquí esas cosas no pasan.