19 mayo 2012

NO SE VIO A SHAKESPEARE


Presentación: El conocido Teorema de los Infinitos Monos viene a decir, más o menos, que si sentamos a infinitos monos delante de máquinas de escribir durante tiempo ilimitado llegará un momento en el que alguno de ellos escribiera las obras completas de William Shakespeare. Y las de Cervantes, Javier Sardá, las recetas de cocinas de Arguiñano. Los monólogos completos de Buenafuente. El guión del último capítulo de “House” y mil variantes coherentes con mil finales alternativos. La escaleta del “Informe Semanal” de dentro de un año. Esta misma columna que estoy escribiendo. No es broma: el Monkey Shakespeare Simulator es un programa informático que simula la situación de los monos en busca de las obras del bardo inglés. Empezó a funcionar en 2003, y en 2005 un mono virtual escribió 24 letras consecutivas de “Enrique VI”. Pocos meses después otro e-mono tecleó 30 caracteres de “Julio César” (“Flauius. Hence: home you idle ”).

Nudo: Ahora lo entiendo todo. En alguna mazmorra subterránea de Televisión Town se encuentran millones de monos encadenados a una máquina de escribir tecleando ideas para realities. Aún no ha aparecido ninguna, pero de vez en cuando un chimpancé exhausto escribe algo que tiene tanto que ver con la televisión como las 30 letras anteriores con “Julio César”. Y los ojeadores de las cadenas se aferran a ello. De ahí tuvo que salir “Perdidos en la tribu”, “¿Quién quiere casarse con mi hijo?”, “Famosos al volante”.

Desenlace: La Fábrica de la Tele, productora de excrementos como “Sálvame”, ha comenzado a rodar un nuevo reality, conducido por Tania Llasera, en donde chicos y chicas buenorros y buenorras se embarcarán en un crucero y deberán evitar intercambiar fluidos. Se llamará “El precio del deseo”. No es broma: en 2003 científicos de la Universidad de Plymouth introdujeron un teclado de ordenador durante un mes en una jaula con seis monos. Los animalitos se pasaron los treinta días haciendo pis y caca encima. No se vio a Shakespeare por ningún lado.