14 octubre 2013

CREATIBIEDAD Y CREATRIVIALIDAD


Definimos “creatibiedad” como una creatividad pero menos, una creatividad tibia. Concedamos el atributo de creatividad al primer programador que realizó un concurso para descubrir nuevos talentos de la canción; y aceptemos que a partir de ahí todos los siguientes talent shows que en el mundo han sido (“Factor X”, “El Número Uno”, “La Voz”...) alcanzan como mucho el grado de creatibiedad. El creativo es capaz de juntar elementos provenientes de orígenes tan diversos que el resultado final parece nuevo al no recordar a los precedentes en los que se inspiró. El creatibio toma el producto que ha realizado el creativo y le cambia un aspecto menor, circunstancial, pretendiendo con ello  llegar a un resultado supuestamente tan valioso como el original que produjo el creativo. “Uno de los nuestros”, -el vigésimo nono talent show musical que nos hemos zampado en nuestro país desde “Operación Triunfo”, con el que TVE intenta no hacer el ridículo las noches de los fines de semana-, es un ejemplo de una creatibiedad de tan bajo nivel, una creatibiedad tan trivial que bien pudiera dar lugar al concepto de “creatrivialidad”.

Definimos “creatrivialidad” como la zona límite entre la creatibiedad y la copia clónica. Mantienen relaciones de creatrivialidad las parejas de talent shows diversos que han aparecido de forma casi simultánea durante estos últimos años: “El Número Uno” / “La Voz”, “Splash” / “Mira quién salta”, “Master Chef” / “Top Chef”, “Tú sí que vales” / “Tienes talento”. En “Uno de los nuestros” nos encontramos con la realización de siempre, el jurado de siempre, los vídeos de presentación de siempre, las declaraciones postactuación de siempre, los estilos musicales de siempre y el decorado-público-presentador de siempre. Una copia clónica de un formato exhausto en donde la única novedad es la presencia de una banda graciosa que vacila al concursante y pone la música en directo. No llega a creatibio, se queda en creatrivial cuando pretende ser creativo. La audiencia se aburre rápidamente de los juegos de palabras.