22 octubre 2013

GROUCHO MARX ABANDONA TELECINCO


La coherencia está sobrevalorada (en la vida, quiero decir, no en las matemáticas y los sistemas axiomáticos). La gran Maruja Torres lo explicó hace unos días en el Centro Niemeyer de Avilés con un ejemplo: Hitler era un modelo de coherencia, y eso no le hacía mejor, sino más peligroso. Lo que hay que discutir es cuáles son los principios con los que se es coherente. Pues claro.

¿Y la tele? Ah, sí, la tele. Es que no solo existe una cosa llamada Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión, es que, además de organizar de pascuas a ramos unos debates electorales más prefabricados que una trifulca de “Sálvame”, esta academia ha concedido el Premio Talento a Paolo Vasile. ¡El Premio Talento! Vasile, consejero delegado de Mediaset España y gran jefe de Telecinco, se dio el gustazo de contestar tal que así: “Lo cierto es que la coherencia me impide aceptarlo”.

Qué tío este Vasile, qué elegancia torera, qué chulería chulería tan dentro del alma mía. Y qué hermosa ocasión perdida para rehacer su vida contestando con una de las máximas marxistas que Groucho legó a la humanidad: “Por quién me ha tomado, yo tengo unos principios...y si no le gustan tengo otros”.

Es fácil de entender. Si le impide aceptar el galardón la coherencia con sus pasadas críticas a unos premios que dejaban sistemáticamente fuera los grandes éxitos de Telecinco (que suelen coincidir con grandes fracasos del género humano), Vasile debería haber optado por aceptar el premio. Y luego, en la ceremonia de entrega, subir al estrado y allí arriba, delante de todo el mundo, debería ponerse digno, meter las manos en los bolsillos como el presidente Josiah Bartlet en “El ala oeste de la Casa Blanca”, y proclamar que una vez aceptado el Premio Talento, por coherencia, cambiaba de principios, cambiaba de programación y si hacía falta cambiaba de cadena.