26 octubre 2013

INTERECONOMÍA CONTRA INTERECONOMÍA


Tener escrúpulos morales en la sede de la moralidad y la integridad integrista puede ser tan divertido como morirse de sed en una fábrica de cerveza. Y como aquí hablamos de televisión, queda claro que nos referimos a Intereconomía, la sede de la moralidad audiovisual, el íntegro vigía del occidente televisivo, la fundamentalista unidad de destino en lo universal encerrada en la pantalla del salón de casa.

El galopante proceso de descomposición de la cadena ha logrado que lo que antes era solo lamentable ahora resulte grotesco. Tras varias peticiones públicas de limosna a sus telespectadoras, el personal que quiere cobrar se va de una sede que no existe y el que se queda no cobra en una sede que no hay. Grandes programas (es un decir) como “El gato al agua” se quedan sin cascabel y grandes iconos del imaginario colectivo (es otro decir) como “Los Clones” denuncian incumplimiento de contrato y se van sin dar un portazo porque las limosnas no alcanzaron ni para pagar puertas.

Para más inri, Carmen Baños, presentadora de “El Telediario de Intereconomía” que debería estar curada de espantos, siente escrúpulos morales con las cosas que le hace decir su jefe. Anteayer, leyó esto para presentar la noticia sobre la huelga general del sector de la enseñanza: “¿Está justificada la huelga o responde a motivos políticos? Nosotros hemos sacado nuestro detector de banderas y, ¡adivinen!, la mayoría eran republicanas”. Entró entonces un vídeo, pero su micrófono quedó abierto mientras añadía: “Que conste mi total desacuerdo leyendo esta entradilla”. Hermoso momento gracias al cual los devotos de Intereconomía se harán cruces, la presentadora hará las maletas y a Wyoming se le hará la boca agua. De la partidista y tendenciosa cobertura que hizo TVE de la huelga en la enseñanza, mejor hablamos mañana. Adelantemos solo que TVE debería prestar más atención a los emprendedores.