12 octubre 2013

SIN MAGIA EN TUS OJOS


Malas noticias: Antena 3 ya no emite los viernes por la noche “Por arte de magia”. Es cierto que la presencia de famosos en el papel de ayudantes y aprendices de mago resultaba, más que un aliciente, un lastre para un formato fallido; pero la desaparición del programa supone dejarnos huérfanos de magia en la tele. Y hace falta magia en la tele, en la calle y en la vida. Necesitamos la magia para conseguir que, además de saber leer y calcular, los ciudadanos nos enfrentemos a la vida con la sana costumbre de preguntarnos dónde está el truco cada vez que asistamos a algún fenómeno sorprendente o desconcertante.

En un “Telediario” de estos días contaban que, para lanzar una revisión del clásico de terror “Carrie”, Sony grabó un vídeo con cámara oculta que está causando furor en Internet. Para hacerlo, montó una cafetería repleta de mecanismos ocultos y, cuando entraban clientes, una chica fingía un ataque de ira. A su alrededor empezaban a pasar cosas raras: un chico -compinchado- salía lanzado contra la pared y quedaba suspendido a un metro del suelo, un montón de libros saltaban volando por el aire y las mesas y sillas se apartaban de la chica sin que, aparentemente, nadie las tocara.

Nos pasamos la vida viendo en la tele y el cine miles de películas y series en las que se producen todo tipo de milagros, poltergueist, maldiciones, apariciones fantasmales, encantamientos, psicofonías, poderes paranormales y demás paparruchas. De vez en cuando, muy de vez de vez en cuando, vemos cómo un honrado mago nos engaña con sus trucos honrados. En esta balanza desigual, “explicaciones” como las de “Cuarto milenio” llevan todas las de ganar. Ninguno de los primos que entraron en la cafetería tramposa del vídeo de “Carrie” pusieron cara de preguntarse dónde estaba el truco. Todos pusieron cara de creer en el timo de la telequinesis. Sabrán leer y calcular, pero no entienden el mundo en el que viven. Falta la magia en sus ojos.