31 octubre 2013

EL CASO DEL ANIMAL ASESINADITO


No entiendo por qué no pasa nada. Sale en la tele Francis Lorenzo de cachondeo mientras maltrata animales en una fiesta y no pasa nada. La peña no monta en cólera. Twitter no se transforma en una horda evanescente en pleno tumulto virtual repartiendo estopa digital. Y, lo que es más raro, Jorge Javier Vázquez no aprovecha la ocasión para ponerse estupendo haciendo leña del árbol caído. Así que no entiendo por qué no pasa nada.

Anteayer por la noche, el malo malísimo Hernán Mejías de “Águila roja” fue, más que malo, peor. Como presentador de “España a ras de cielo” se portó fatal ante todos los españoles acosando, maltratando y matando animales en horario de máxima audiencia. ¿No merece un castigo, un reproche ni un sermón? ¿No estuvimos de acuerdo en lo mal que lo hizo Mariló Montero cuando dijo que la fiesta del Toro de la Vega de Tordesillas era un espectáculo ancestral maravilloso? ¿No va a decir de él en “Sálvame” ‘Jorjeja’ lo mismo que dijo de Mariló? Coño, pues no se entiende porque Lorenzo aseguró que la “Fiesta del charco” es una tradición muy divertida, y esta fiesta no consiste en matar a un animal (un toro) sino en matar a cientos (de peces) que están atrapados en un charco del tamaño de un campo de fútbol. Y quince mil personas entran a la vez a cogerlos y matarlos. Y a los pezqueñiñes también. Y no tienen escapatoria. Y cuando los cogen se retuercen en vano, los pobres. Y ninguno sale vivo de allí. ¡Una masacre!

En fin, como a mí esa fiesta canaria también me pareció tan divertida como le pareció a Lorenzo, habrá que pedir que alguien ponga orden elaborando una correlación entre la escala evolutiva de los seres vivos y la categoría moral, ética o política que les corresponde, no vaya a ser que yo también sea un sinvergüenza.