02 octubre 2013

CROSSING PLASENCIA

Que todo un director del Museo de Historia de Barcelona prohíba rodar escenas de la serie “Isabel” (TVE) en el Salón del Tinell utilizando argumentos dignos de “El Club de la comedia” no sólo produce vergüenza ajena, sino unas ganas enormes de emigrar a Marte o encerrarse en casa a escuchar a los Beatles hasta que los paletos dejen de gobernar el mundo. Prohibición, veto, censura. Qué más da. Al director paleto del Museo de Historia de Barcelona le molesta la “difusa línea entre la ficción y la realidad” de “Isabel”, y se refugia en que las normas impiden adornar la fachada del palacio y utilizar balcones con figurantes para que hagan de decorado en una ficción histórica. Como diría Fernando Fernán Gómez: “¡Váyase usted a la mierda!”.

La serie “Crossing lines” (AXN) nos propone seguir a un equipo internacional de policías de élite en su lucha contra los delitos que afectan a varias naciones. Más original en su planteamiento que en su desarrollo, “Crossing lines” tiene la suerte de contar con dos actores tan potentes como Donald Sutherland y William Fichtner, y se esfuerza por rodar en las mismas ciudades donde se desarrolla la trama: Praga, La Haya, Ámsterdam, París… Supongo que el exquisito director del Museo de Historia de Barcelona no pondría ningún reparo a que Carl Hickman, el expolicía neoyorkino protagonista de “Crossing lines”, se paseara por la plaza del Rey en busca de un criminal viajero. Supongo que negar el permiso para que los televisivos Isabel y Fernando sean recibidos en Barcelona es para algunos el colmo de la modernidad patriótica. Supongo que no es lo mismo permitir que el rey Fernando sufra un atentado en Barcelona en “Isabel” que permitir que Carl Hickman dé caza a un asesino chiflado justo al lado del Salón del Tinell en “Crossing lines”. Supongo, en fin, que “Isabel” suena peor que “Crossing lines”. Barcelona puede abrir sus puertas a Carl Hickman, o a James Bond, o a Jason Bourne, o a Indiana Jones, o a Lara Croft, o a Sherlock Holmes, es decir, personajes que nunca molestarán por su difusa línea entre la ficción y la realidad. Otra cosa son los Reyes Católicos, claro.

Por cierto, el atentado contra el rey Fernando en Barcelona se rodará en Plasencia. Los chicos de “Crossing lines” tendrán que investigar este crimen histórico.