08 enero 2014

TE VEO VENIR, SHERLOCK

Te veo venir, Sherlock, uyyyy, te veo venir y aquí se puede montar el quilombo más brutal de la historia de las series. Watson llevaba dos años pensando que estabas muerto, pero nosotros llevábamos dos años rumiando cómo habías fingido tu muerte. Es cierto que lo de John Watson parece más grave que lo nuestro, pero tampoco se puede negar que tu amiguito doctor es un personaje de ficción, y hoy sufre porque te echa mucho de menos y mañana un hobbit con un careto muy similar sufre cuando le atacan las arañonas ésas en el Bosque Negro. Nosotros somos reales. Reales de realidad real. Si nos pincháis, ¿no sangramos? Si nos envenenáis, ¿no morimos? Si nos escamoteáis de la forma más ingeniosa posible la solución de un enigma por el que llevamos dos años recayendo en la onicofagia, ¿no nos agrupamos y avanzamos, antorchas en mano, para prender fuego a la casa del guionista Mark Gatiss (Dios le tenga en su gloria para siempre)? Y eso añade un agravante a lo que me temo que nos vas a hacer...

No, no lo vas a hacer, no serás capaz... Nadie puede ser tan cruel. En el capítulo que se estrenó anoche en TNT España conseguiste la jugada maestra de no desvelar tu truco. Pero (¡spoilers, spoilers, spoilers!) en vez de no desvelar tu truco no desvelando tu truco, no desvelaste tu truco desvelando tres tristes trucos diferentes. Absolutamente brillante. Inesperado. Así nadie puede acusarte de no haber satisfecho las expectativas de los sherlockmaníacos, y, sin embargo, tu sabes que no has satisfecho las expectativas de los sherlockmaníacos. Te lo consentimos porque somos más pánfilos que Molly Hooper y porque todavía sólo ha transcurrido el episodio 1 de la T3. Pero como esto no se aclare en los dos episodios restantes y sigas riéndote de tu audiencia de formas tan tan tan inteligentes yo... nosotros... te aseguro que... ¡seguiremos a tus pies celebrando cada capítulo de la mejor serie actual del planeta Tierra! Puedes hacer lo que quieras, que tu audiencia te va a seguir siendo más fiel que tu red de vagabundos. Y no hará falta que nos convenzas de que va a explotar de forma inminente una bomba que nos matará a todos para que te lo confesemos.