04 enero 2014

TERNERITO BENITO AL PUNTO


La imagen sigue ahí, grabada a fuego. Quien haya visto la última entrega de “MasterChef Junior” sabe lo que digo. Lo ocurrido tras la visita de un pequeño ternero llamado Benito al programa fue de una crueldad extrema. Después de hacer que el ternerito Benito entrara y saliera del plató tras un biberón, explicaron a los niños cómo se despieza un ternero, y les hicieron cocinar solomillo antes de llevarlos a todos a Disneyland París. ¡Qué horror! ¿Qué necesidad había de ofrecer semejante espectáculo? ¿No tiene suficiente audiencia el programa sin recurrir a este recurso tan burdo? ¿Es que nadie piensa en que los seres humanos también somos animales y como tales tenemos derechos que deben ser respetados?

Fíjense en la loca sucesión de acontecimientos. Primero traen a un ternero para que los niños y los espectadores conozcamos de primera mano el valioso recurso económico y nutricional que es la carne de vacuno. Luego cocinan, prueban y puntúan unos solomillos como se merece un alimento que ha hecho de nosotros lo que evolutivamente somos: omnívoros con un gran y costoso cerebro pero con un débil y sencillo aparato digestivo. Hasta aquí, lógico. Pero luego la fastidiaron llevando a los niños a un parque de atracciones en el que los animales han sido despojados de su tradicional función económica y nutricional para ser humanizados de forma artificiosa y tramposa, de modo que tanto niños como espectadores corremos el peligro de creer que los animales nos quieren, nos abrazan y posan sonrientes a nuestro lado para hacerse fotos.

Un minuto de ternero en el plató más dos minutos de despiece no son nada frente a media hora de programa en un parque en el que los animales son como humanos porque, no lo olvidemos, dentro de la felpa hay auténticos seres humanos. Por cierto, allí los niños también cocinaron carne, pero procesada y presentada de forma que no recuerde su origen animal. Las hamburguesas y las fajitas de pollo se las comen incluso los que dicen que no pueden comer nada que haya tenido cara… aunque la cara se la haya dibujado Disney