20 enero 2014

"YO SOY PACO MARHUENDA"

1. Ni “I love Escassi”, ni “Alaska & Mario”, ni “I love Tamara”. El gran reality pendiente de nuestra televisión debería ocuparse de Paco Marhuenda. España necesita saberlo todo sobre este periodista. Everything. Escassi, Alaska, Mario y Tamara han de llevar vidas insoportablemente leves en comparación con la del contertulio de “La Sexta Noche”. Nadie puede desparramarse en la silla del plató de laSexta y empezar a emitir los juicios que emite Marhuenda si no tiene una cotidianidad instalada en el surrealismo, en el planeta de los simios o en las ilusiones ópticas. En los tres casos el reality sería apasionante. “I love Marhuenda”, “Paco & Marhuenda”.

2. Magnussen estuvo bien como villano. Moriarty ha sido uno de los malvados más inquietantes de la historia de las series televisivas. Pero para las próximas temporadas de “Sherlock” los guionistas necesitan enfrentar al genio de Baker Street con una encarnación aun más estremecedora del crimen organizado internacional. Ha de ser alguien al lado del cual Magnussen y Moriarty parezcan ladrones de manzanas. ¿A que están pensando lo mismo que yo? Sherlock contra Paco Marhuenda. ¿Quién podría interpretar mejor el papel de supermalvado que el tertuliano de laSexta? Háganlo rápido, antes de que se adelante Torrente.

3. Ha sido un sábado duro, y Paco Marhuenda conduce de madrugada desde las instalaciones de laSexta hacia su casa. Está cansado y se siente vagamente aliviado cuando aparca en el garaje y apaga el motor. Se le escapa una risita fugaz que rápidamente ahoga. Mira nervioso a su alrededor. Sabe que debe ser extraordinariamente prudente. En unos segundos ya está entrando en su casa. Cierra la puerta a su espalda y, entonces sí, se permite reír con una risa creciente en volumen y en chulería. Cuando llega al cuarto de baño las explosivas carcajadas atruenan la pieza. Se mira al espejo. Con un movimiento experto se agarra la base del cuello y se quita la careta de goma que lleva a diario. No deja de reírse mientras ve reflejado el auténtico rostro que nadie imaginaría. Suena su otro móvil.