30 junio 2009

RAMÓN AMARILLO

Jamás creí que diría esto, pero echo de menos a Ramón García y al “Grand Prix”. Nunca pensé que llegaría este momento, pero quiero que vuelva “Humor amarillo”. ¿Y por qué tengo nostalgia de Ramón García y por qué deseo que vuelvan los mamporros de un programa que ni es de humor ni es amarillo? Porque Telecinco, esa cadena que, como el año 2005, permite hacer un pareado con su nombre que describe perfectamente la situación del espectador desprevenido, vuelve a la carga con “¡Guaypaut!”.

No todo lo que es, es necesario. Y no todo lo que no es, es imposible. Con la llegada del verano, la televisión es un contenedor de programas “refrescantes” y concursos imbéciles que piden a gritos un Herodes catódico que acabe con ellos cuando todavía son pequeñitos. Es lo que es, pero no es necesario que sea así. Con la llegada del verano, nuestras grandes series y programas de cabecera son expulsados al limbo, donde compartirán el aburrimiento con los programas que todavía no han recibido el bautismo de la audiencia. Lo que no es, no es; pero no es imposible que sea. Es posible mandar al infierno a “¡Guaypaut!”, a Carmen Alcayde y a todos esos concursantes dementes que gritan cosas como “¡Quiero ser famoso cueste lo que cueste!” o “¡Abajo el tanga y viva la braga ancha!”. No es imposible poder sentarse en verano delante del televisor y que no se te caiga la cara de vergüenza. Ahora bien, mientras “¡Guaypaut!” siga con nosotros, lo que es, es; y lo que no es, no es y, además, es imposible.

Si Telecinco insiste en seguir hermanada con 2005 y con los pareados anales, está en su derecho. Pero, por favor, que los concursantes de “¡Guaypaut!” se callen. Que se limiten a revolcarse en el barro. Que intenten ganar esos quince mil euros en silencio. Que no nos hablen de su amor por Ana Obregón, de Bisbal o del aumento de pecho. Silencio, concursantes. No queremos saber nada de vuestras teorías sobre la mujer o de vuestras mascotas. Callaos, joder. Parece imposible que Telecinco deje de hacer con los espectadores lo que dice el pareado, pero al menos podría decir a los concursantes de “¡Gaypaut!” que chapoteen en el barro con la boca cerrada. Mientras tanto, que vuelva “Ramón amarillo”. Por favor.

3 comentarios:

Theo dijo...

Triste y patético es que echemos de menos a Ramón García, pero así es. Al menos, era menos canalla y cutre...

Saludos!

mileuristaporuntiempo dijo...

no ando muy puesta pero yo creo que con este programa ya lo intentaron hace un tiempo y no funciono, no???En mis vacaicones me encontré con un parque infantil llamado Grand Prix y no pude eivtar recordar aquel viejo programa donde el pueblo en el que yo veraneaba ganó un verano....

rivob dijo...

Ese programa en que 2 pueblos compiten para llevarse un premio final aun existe en las autonomicas, sigue llamandose GRAND PRIX y lo presenta.. Atención .. BERTIN OSBORNE!!

pd. sigo impresionado por el ultimo capitulo de House