14 junio 2009

TENSIÓMETROS Y MUSICOTERAPIA

Hace ya un mes que expulsaron a Manuel Torreiglesias de “Saber vivir” (mañanas de La 1) por un quítame allá esos excesos publicitarios. Aquí no habíamos dicho ni pío porque Jordi Évole en “Salvados” (noche de los domingos en la Sexta) había dejado el listón muy alto: “Torreiglesias más altas han caído”. Cinco palabras que lo dicen todo, así que desde entonces miramos de reojo a Jordi Hurtado, otro incombustible al que tenemos cariño después de tantos años al frente de de “Saber y ganar” (sobremesas de La 2) pero que se empeña en incrustar en el programa unos concursos y una publicidad de los más desasosegante.

Anteayer volvimos a visitar “Saber vivir” a ver cómo es ahora sin Torreiglesias y quedamos estupefactos: una colaboradora muestra una hermosa planta verde en un tiesto y dice que explicará cómo la música consigue que la planta está fresca, joven, flexible y no se seque ni se fracture como otra que enseña muerta y sin hojas. ¡Ostras, Pedrín, “Saber vivir” ahora tiene una sección de tontología sin necesidad de haber contratado a Txumari Alfaro! Esto hay que verlo.

Hasta el final del programa no desvelaron el misterio: la colaboradora sólo quería que los espectadores pusieran música y se arrancaran a bailar porque es un buen ejercicio. ¿Y las plantas? Eso es lo mejor: las usó para demostrar que la música es buena para las personas porque es buena para las plantas. O sea, una creencia tonta de ida y vuelta: si primero creemos que porque la música es buena para nosotros, será buena para las plantas; ahora debemos creer que porque es buena para las plantas será buena para nosotros.

Torreiglesias, por favor, vuelve. “Saber vivir” sigue repleto de publicidad y patrocinios así que no te cortes: arremete con tu tensiómetro y pon orden en el programa que se les está yendo de las manos.