05 junio 2009

QUÉ SUEÑO

Tengo un sueño. Tengo el sueño de que la gente deje de tener sueños. No me refiero a los sueños que se tienen al dormir. Ésos me da de lado que la gente los siga teniendo o no. Tampoco me refiero a sueños como el que manifestó Martin Luther King anhelando que sus hijos fueran juzgados por su comportamiento y no por el color de su piel. Ésos, de hecho, hasta prefiero que todos los tengamos. Los sueños que sueño que la gente deje de tener son sueños como los que Susan Boyle le expresó a Simon Cowell en su estrenó en "Britain's got talent": ser tan buena cantante como Elaine Paige. Entrar en la academia de OT. Poder llegar a Pekín el primero. Hacer una gira con mis compañeros de "Fama" y que toda España aplauda mis coreografías.

Es difícil defender abiertamente que las personas deben hacer del egocentrismo la actitud básica desde la que afrontar la vida. Es difícil que alguien te crea si proclamas que la gente puede conseguir cualquier cosa que se proponga sólo ejerciendo muy intensamente su deseo de conseguirlo, al margen de sus condiciones objetivas, de las posibilidades del mundo. Es difícil apoyar la idea de que es una virtud dejar que la vanidad, -que viene de "vano"-, se infle hasta alcanzar una explosión permanente a la que dedicar la vida. Hace falta encontrar unas palabras, una frase fetiche de gran prestiguio emocional bajo la que ocultar esta ideología. ¿"Caprichos"? No, por dios, eso se aplica a chocolatinas o zapatos. ¿"Llevar a cabo tus fantasías"? Tampoco, suena a Disney o a sexo. ¿"Cumplir tus sueños"? ¡Sí!, claro, ése va a ser el eslogan. ¿Qué desalmado podría oponerse a que la ciudadanía dedique su vida a cumplir sus sueños?

Pues ese desalmado soy yo. Tengo el sueño de que la peña se meta sus sueños tal que por ahí mismo. Para bien de ellos pero especialmente para mal de todos los que viven de aprovecharse y engañar a estos soñadores atontados, por más que, -como está haciendo ahora Simon Cowell con Susan Boyle-, luego tengan el cinismo de pagarles el tratamiento médico.

3 comentarios:

Elenía dijo...

Supongo que existe una barrera muy fina pero a la vez clara entre cumplir sueños y cumplir objetivos. Mi sueño sería tener una ático en Park Av. pero mi objetivo es llegar a ser una buena traductora (y vivir de ello). Creo que la diferencia está en que los sueños se quedan en ese precioso mundo de las Ideas que tanto queremos y los objetivos no. Ahora, si bien hay gente que se aprovecha de los sueños de los demás hay dos fallos:

1. Son unos aprovechados.
2. Los soñadores son tontos.

Supongo también que hay una asociación entre "tener sueños en vez de objetivos" y un bajo nivel de C.I o, sin ir más lejos una carencia total de sentido común... y no estoy siendo mala sino realista.

mileuristaporuntiempo dijo...

A mi siempre me dijeron de pequeña que los sueños no se cuentan, que si los haces luego no se cumplen...Y claro, ahora que a media población le ha ido por publicarlos y que les salen sueños de debajo las piedras, pasa lo que pasa, llegan los "atrapasueños" y les sacan todo lo que llevan dentro....Todo que hasta incluso la salud....

Kilimanjaro dijo...

Kate Moss (inglesa guapa) nunca ingresó tanto como cuando más bajo cayó en lo personal. Amy Winehouse (inglesa fea) lo mismo. Es como una recompensa por crear polémica. Por lo visto las revistas y las compañías de perfumes y ropa tienen mucho dinero y se lo gastan dando contratos a famosos en decadencia, cuanto más se humillen mejor.
Y mientras en Roland Garros dos españolas ganan el dobles y cobrarán 500 veces menos por un trabajo honesto y bien hecho.