10 junio 2009

LA NARIZ DE SADAM

Decía Ortega y Gasset que quien quiera ver correctamente una época debe contemplarla desde lejos. ¿A qué distancia? A la distancia que no permite distinguir ya la nariz de Cleopatra, esa nariz que, como sostenía Pascal, si hubiera sido más corta habría cambiado la faz de la tierra. Canal + estrena la estupenda serie “House of Saddam”, que penetra en la vida pública y privada del dictador iraquí, y uno tiene la sensación de que no hay suficiente distancia entre la nariz de Sadam Husein y nosotros. Es más, viendo “House of Saddam”, casi parece que la historia depende de las narices de los grandes protagonistas. ¿Si la nariz de Sadam hubiera sido más corta, la faz del mundo habría cambiado? ¿La nariz de Sadam hace la historia, o lo importante no son las narices, sino el tiempo que les toca vivir a los dueños de las narices?

La nariz de Sadam todavía está fresca en nuestra memoria. Por eso es fácil perder la perspectiva y creer que “House of Saddam” es una especie de “El padrino” o “Los Soprano” en plan árabe. Este tipo, Sadam, nos cae peor que Don Vito Corleone o que Tony Soprano, pero, aunque hay un aire de familia entre el dictador y los mafiosos, la gran diferencia entre la nariz de Sadam y las narices de Don Corleone y Tony Soprano es que las dos últimas son de ficción. Y por eso ver a Saddam cargándose a su mejor amigo, ejecutando a sus enemigos políticos y llevando a Irak a la guerra contra Irán deja al espectador con mal cuerpo y peor espíritu. ¿Si Sadam no se hubiera alzado contra el anterior presidente de Irak, en una conspiración palaciega espeluznantemente cutre, la humanidad se habría ahorrado dos guerras? ¿Napoléon no habría sido derrotado en Waterloo de no haber sido por las almorranas? ¿Las monstruosidades de Stalin fueron producto de sus dolores de muelas?

No tengo ganas de pensar en eso. Hay que esperar a que la nariz de Sadam esté más lejos. Mientras tanto, conformémonos con las narices de Don Corleone y de Tony Soprano y con recordar que “House of Saddam” sólo podría ganar un premio al mejor guión adaptado, no al mejor guión original. Glup.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La muerte de Saddam ha sido la unica muerte de un dictador que ha sido grabada y televisada