08 mayo 2010

SALA DE ESPERA DE FAMILIARES

El texto del cartel está rotulado sobre cristal. Por eso desde el interior, desde su parte de atrás, las letras se ven del revés. Aun así no me resulta difícil leerlas: "Sala de espera de familiares". Después paseo la vista por las personas que esperan ansiosas noticias sobre sus parientes ingresados en Urgencias. En la esquina opuesta al cartel me detengo en el televisor encendido, encendido aunque con el volumen bajado, que absolutamente nadie está mirando en la sala. No es más que un rectángulo luminoso de colores cambiantes, una equivocación, un objeto ficticio proviniente de otro mundo. Jesús Vázquez mueve la boca, sonríe, se balancea de un lado para otro transmitiendo optimismo. Miro los rostros de los hijos, los maridos, las esposas que siguen esperando con la hoja que les dieron a la entrada en las manos. Mi propia cara me sorprende reflejada en la máquina del café. Y Jesús Vázquez sigue transmitiendo un entusiasmo que en esta sala es sencillamente imbécil. La silla que se encuentra debajo del televisor está vacía y juego con la idea de subirme a ella y acercar mi mano a la pantalla, porque estoy seguro de que podría atravesarla con el brazo y tocar la pared que queda detrás. No existe. Leo: "Supervivientes 2010. Perdidos en Nicaragua".

"Ay, Nicaragua, Nicaragüita, la flor más linda de mi querer", cantaron desde Carlos Mejía hasta Billy Bragg. Y Ernesto Cardenal, poeta y ministro de ese país, escribió: "Yo participé en la rebelión de abril: pero palidezco cuando paso por tu casa y tu sola mirada me hace temblar". Llevo ya mucho tiempo en esta sala y hace ya mucho tiempo de aquella Nicaragua. El mundo del entretenimiento odia profundamente la realidad, se siente celoso de ella, entiende que es su principal enemiga; sabe que la realidad convierte su fascinación en sarcasmo y su diversión protocolizada en una impertinencia intolerable. Vuelve a aparecer en pantalla "Supervivientes 2010". La palabra "supervivientes" en el cielo de la sala de espera de Urgencias en un hospital. Ahogo un escalofrío. Oigo mi apellido por la megafonía. Me llaman. Me levanto. Salgo.

1 comentario:

casandra dijo...

Jean Paul Sartre dijo" No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro."
no olvidemos que los cambios aunque pequeños provendrán de cada uno.
Animo con la urgencia.