17 marzo 2010

POESÍA DESPUÉS DE GUADALCANAL

No importa que detrás estén tipos como Tom Hanks o Steven Spielberg. No importa que sea la serie más cara de la historia de la televisión. No importa que se estrene simultáneamente a Estados Unidos ni que se pueda ver en alta definición. “The Pacific” (lunes, Canal +) es una serie brutalmente imprescindible si queremos no sólo conocer la historia, sino aprender de ella. En el frente de batalla la guerra huele muy mal. No así en el cine, con excepciones como “Platoon” o los primeros minutos de “Salvar al soldado Ryan”. “The Pacific”, tan realista que duele, pinta bien y huele mal.

Decía Adorno que escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie, y que cualquier intento de domesticar racionalmente el horror es condenable. La poesía que se ha escrito después de Auschwitz desmonta la sentencia de Adorno, y series de televisión como “The Pacific” demuestran que después de Guadalcanal o Iwo Jima no sólo es posible domesticar racionalmente el horror de la guerra, sino que es necesario hacerlo. Porque “The Pacific” ofrece una visión tan cruda como demoledora de las terribles batallas libradas en el Pacífico durante la II Guerra Mundial, pero es algo más que una lección de historia sin trozos aburridos. Es necesario ver y entender. Es necesario no olvidar, escribir poesía después de Guadalcanal y mostrar el horror en horario televisivo de máxima audiencia. Es necesario que los concursantes de “Generación NI-Ni” dejen de concentrarse en su ombligo y empiecen a leer poesía.


En la película “El jardín del diablo”, dirigida por el gran Henry Hathaway, un personaje hace esta exacta reflexión: “Qué extraño mundo éste: si la tierra fuera de oro, quizá los hombres morirían por un puñado de fango”. Es eso, es eso. Los hombres morimos por un gramo de oro, por un puñado de fango, por el emperador del Japón, por vengar Pearl Harbor, por la playa de Alligator Creek, por un aeropuerto en una isla perdida. Y casi siempre sin entender nada de nada, como esos jóvenes soldados norteamericanos que se alistaron voluntariamente para luchar en una guerra sin poesía y con fango, como todas las guerras que en el mundo han sido, son y serán.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Exacto. Es eso.

Hosting Economico dijo...

Tienes un gran talento al escribir cada articulo y lo expresas de manera maravillosa para que nosotros como lectores nos podamos conectar totalmente con tus palabras, realmente me encanta tu blog.