20 marzo 2010

TOTALITARISMO TRANQUILO



“Hacemos lo que nos ordenan”. En “So”, Peter Gabriel dedicó un tema a un famoso experimento que realizó en 1960 Stanley Milgram en la universidad de Yale. “Hacemos lo que nos ordenan” resume la triste y reveladora conclusión a la que llegó Milgram: somos buenos como el Dr. Jekyll pero nos transformamos en Mr. Hyde si una autoridad nos lo manda. Entonces, hacemos lo que nos ordenan. Cuarenta años después del experimento, la realidad ha resultado ser aun peor.

El miércoles, una cadena pública francesa emitió un documental dando un paso más allá del experimento de Milgram. En éste, una serie de voluntarios creían estar participando en un experimento sobre aprendizaje por el que tenían que hacer de “maestros” y, siguiendo las órdenes del director del estudio, aplicar descargas eléctricas de intensidad creciente a sus “alumnos” cada vez que se equivocaban. A pesar de los gritos, el 62 por ciento llegó al máximo de 450 voltios. En France 2 cambiaron el falso experimento de aprendizaje por un falso programa televisivo (“Zone X-treme”) en el que los participantes debían administrar descargas siguiendo las órdenes de la presentadora y jaleados por el público que, creyendo aquello iba en serio, gritaba “¡Castigo!”. El 81 por ciento llegó al máximo de 460 voltios.

Milgram quería entender cómo los soldados nazis habían sido capaces de obedecer órdenes terribles. Llegó a la conclusión de que muchas personas harán cualquier cosa que les manden si perciben que la orden proviene de una autoridad legítima. Antes la autoridad era un superior en el ejército o un científico en la universidad. Ahora es la tele. Hacemos lo que nos ordena. Jean Leon Beauvois, investigador que participó en el experimento televisivo, dice: “Los participantes no están dominados por una relación jerárquica sino por el poder de control de la televisión. Es un sistema que aplasta, un totalitarismo tranquilo”.