22 noviembre 2011

22 DE NOVIEMBRE



La primera vez que vi la última campaña televisiva de Movistar me sentí profundamente enfadado. Es mi compañía de telefonía móvil, de forma que al enfado habitual se unía un cierto sentimiento de culpa por estar yo mismo pagando y premiando esa tomadura de pelo. Son esos anuncios en donde aparecen asambleas inequívocamente alusivas al movimiento 15-M debatiendo sobre si los SMS han de ser gratis o no, y la idea de que una multinacional frivolizara y vulgarizara a su favor un movimiento social tan claramente contrario a ella me hacía perder la calma en estos tiempos tan sensibles. Hace falta tener mucha caradura y pensar que el público al que se dirigen es muy imbécil. El profundo enfado se fue convirtiendo en asco. Y como no me gusta consumir productos que me producen asco me acerqué a una tienda Movistar para darme de baja.

La chica me atendía, pero no me entendía. “Si es muy sencillo, quiero borrarme de esta empresa por la sinvergonzonería de sus campañas publicitarias”. “¿Conoce usted nuestras nuevas tarifas? Mirando su perfil... le aseguro que se beneficiaría con nuestra Tarifa Gregorio Samsa o la Tarifa El Ocaso de las Ideologías...”. “Que me da igual, señorita, paso de tarifas y ofertas. Estoy muy enfadado con la compañía y me quiero ir a otra”. “¿Quiere un nuevo teléfono para seguir con nosotros? Mire este nuevo HTG 129-B Android Plus, con conectividad 80x-Gamma, multimedia Sensation Sunshine, internet totalmente gratuito y 512 gigas en una tarjeta IRSQuick”. La chica cogió mi Nokia de 2003 y colocó a su lado el nuevo terminal que me ofrecía. Era de ésos que los acaricias con el dedo para arriba y para abajo y se mueven las cosas que hay en la pantalla. Sonrío. Me miró.

Ya en la calle me sentí especialmente satisfecho. Había expresado claramente mi queja por la vergonzosa campaña publicitaria de Movistar. Me habían tenido que oír. Si todos los usuarios se portasen así las compañías se lo pensarían más antes de... ¡Un momento! ¿Qué pasaba en el bolsillo de mi pantalón? Ah, tengo que acostumbrarme a la vibración de mi nuevo smartphone.

2 comentarios:

david dijo...

Yo, al principio, creía que era una broma, un viral, que no podían ser tan descarados, que pondrían una frase al final diciendo: os entendemos, no os enfadéis, solo es publicidad, después de debatirlo creimos que en verdad os sacaría una sonrisa, lo hacemos para que nuestros hijos puedan estudiar en una universidad decente, con crucifijos.

Luego me di cuenta que como tú, soy consumidor, y que puestos a ello, consumamos derechos, reclamaciones, exigencias y autocontrol. Alli se puede reclamar.. porque a mi realmente me ofendió.

http://www.autocontrol.es/

Sergio Magno dijo...

Justo escribes esto cuando ayer estuve discutiendo esto mismo con mi madre... Lo cierto es que es vergonzoso.

Por cierto, te regalo una cosita por si no estabas enterado del todo de esto (aunque supongo que si, son cosas que se suelen ocultar)

http://noticias.lainformacion.com/politica/elecciones-locales/elecciones-20n-asi-quedaria-el-parlamento-si-todos-los-votos-valieran-lo-mismo_6mFClXJKXTTa2JZve5QLo1/

Un saludo!