19 noviembre 2011

JORNADA DE REFLEXIÓN

Hoy toca jornada de reflexión, así que tenemos tarea: vigilar que los rayos de luz se reflejen en los espejos con un ángulo similar al ángulo con el que inciden en él, no hacer más estúpidos juegos de palabras como el anterior y analizar qué dio de sí la campaña electoral en la tele.


Sobrevivimos a dos semanas de seguimiento de la campaña electoral hecho con los criterios de la Junta Electoral Central y no con criterios informativos, como nos cansamos de oír a los sufridos presentadores del “Telediario” sin prestar atención a que, pasito a pasito, como quien no quiere la cosa, seguimos yendo hacia atrás, de culo y sin frenos. Como cuando aceptamos como normal que los grandes partidos políticos elaboraran, seleccionaran, montaran y sirvieran sus imágenes a los informativos para que éstos difundieran esos publirreportajes como si fueran noticias. Como cuando nos acostumbramos a que un líder político pudiera comparecer en público para recibir aplausos, elogios y vítores, pero no preguntas. Como cuando dimos por bueno que dos grandes partidos negociaran en secreto para ofrecernos con cuentagotas debates televisivos hechos a medida de sus intereses y no de los de los ciudadanos, debates en los que los periodistas son mejores cuanto menos periodistas parecen y en los que los candidatos van más ensayados que los actores que contrata Telecinco para interpretar el paripé de los casos guionizados que se juzgan en “De buena ley” al final de las mañanas.

Todos estos son motivos de reflexión, pero falta uno: lo desconcertante que resulta oír a quienes quieren ahorrar recortando gastos del Estado, pero cuando se les pregunta por los enormes gastos de la campaña electoral de sus partidos dicen que ‘pasapalabra’, que de eso no saben nada, que no es cosa suya. Será que es nuestra. Como vigilar que los rayos de luz se reflejen en los espejos con un ángulo similar al ángulo de incidencia, no te jode.

2 comentarios:

Victor dijo...

"L'has clavao, tio".
Un fuerte abrazo.

Oliver dijo...

Plas, plas, plas.
Gracias por poner un poco de luz en las tinieblas de cada día.
Saludos