09 noviembre 2011

#ESTONOESPOLÍTICA


Venga, muy bien. Ya hemos visto qué tal rinden Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba en una tarea de argumentación y retórica. Se han enfrentando en una prueba de persuasión y convencimiento. Hemos podido valorar la seguridad con la que hablan y la capacidad que tienen para acorralar dialécticamente al adversario. Ahora también nos gustaría verles enfrentarse en una prueba de baile, en otra de conducción en condiciones climatológicas adversas, y, por último, en un par de etapas de "Pekín Express". Parecen enfrentamientos razonables, o, al menos, tan razonables como el que vimos anteayer, ya que la valía como gobernante de una nación tiene tanto que ver con la seguridad al hablar, la argumentación rápida e ingeniosa y las habilidades en la comunicación como con la capacidad de seguir el ritmo de una bachata, la maestría al coger una curva con placas de hielo o la picardía para hacerse entender en swahili.

De verdad, da asco cómo la discusión sobre política termina jugándose en el campo de un psicologismo banal y la televisionización de las ideas. "Rubalcaba trató en todo momento a Rajoy como si ya hubiera ganado las elecciones", ¿y qué? ¿eso quiere decir que sería peor presidente de gobierno que Rajoy?. "Rajoy miró sus papeles 2.980.750 veces, mientras que Rubalcaba sólo lo hizo 3 veces", ya, ¿y...? ¿gobierna peor un país la persona que mira menos veces los papeles mientras debate? La escucha de los debates que sucedieron al debate, -"59 segundos", "Al rojo vivo"-, fue una experiencia conceptualmente cercana a un análisis sobre la pasarela Cibeles de este año o sobre el Real Madrid-Osasuna del fin de semana. Por cada diez comentarios de comentaristas, por cada mil tweets de twitteros sobre estilos, cinturas y fintas de los púgiles, sólo había uno acerca de quién tenía la puñetera razón en lo que se estaba discutiendo.

Shows televisivos como el del lunes vulgarizan y abaratan el nivel que le deberia ser propio al debate político en una democracia. Hace falta despersonalizar, desfrivolizar y desespectaculizar el diálogo. Esto no debería ser un episodio más de la serie de ficción "De buena ley" de Telecinco. El próximo debate, por favor, que sea por escrito, en papel y sin fotos, que es, por cierto, el formato en el que se ha desarrollado la historia del pensamiento occidental.

3 comentarios:

Aldebaran dijo...

Hubiera sido divertidísimo ver en el debate a Cascos defendiendo la recuperación de Gibraltar!!

http://www.elcomercio.es/20111109/elecciones/20n-2011/noticias/defensa-foro-asturias-gibraltar-201111092057.html

Anónimo dijo...

Ole por el (para)análisis de las pseudotertulias políticas

Sergio Magno dijo...

El gran problema es que estos hombres luchan por el dinero y por la victoria (como en un Gran Hermano, en el que la audiencia decide quien "abandona" la Moncloa) y es duro, errado, y sobre todo peligroso, empezar a entenderlo así.

El problema es que la gente busca pan y circo, y tanto estos candidatos, como la televisión, y la actual política buscan el beneficio. Como bien apuntaría Quevedo: "Poderoso caballero, es Don Dinero"