09 noviembre 2011

LA VIDA SIN CHARLIE

Jorge Javier Vázquez, presentador de “Sálvame” y “Acorralados”, dice que al movimiento 15-M le falta consistencia intelectual. Qué gracioso. Me acordé de Jorge Javier mientras veía el estreno de la novena temporada de “Dos hombres y medio” (TNT), la primera sin el gran Charlie Harper. Sin Charlie, pensé, la serie ya no tiene consistencia intelectual. Sin la descarnada apología de las drogas, el alcohol y el sexo por parte de Charlie, la casa de los Harper en Malibú ya no es lo que era. Walde Schmidt, el ingenuo ricachón interpretado por el guapo Ashton Kutcher, es gracioso y un buen contrapunto al perfecto perdedor sin pizca de épica que sigue siendo Alan, pero al nuevo “Dos hombres y medio”, como al movimiento 15-M, le falta consistencia intelectual.

O no. Porque en estos últimos meses los indignados del 15-M han removido miles de conductas (que es mucho más difícil que remover conciencias), y para eso hace falta más consistencia intelectual que para, por ejemplo, dar gritos en “Sálvame”, del mismo modo que para llenar el hueco que dejó Charlie en “Dos hombres y medio” hacen falta unos guiones y unas interpretaciones algo por encima de los guiones de “Acorralados” y las actuaciones de Jorge Javier riñendo a sus concursantes. Reconozco que es más difícil que “Dos hombres y medio” sobreviva a la muerte de Charlie que el Barça sobreviva a la fuga de Messi al Manchester City, pero en el mundo de la tele y en el mundo del fútbol todas las cosas se definen por su función, y eso quiere decir que el todo es necesariamente anterior a la parte. Charlie Harper no puede sobrevivir fuera de “Dos hombres y medio” y Messi no puede desarrollar su juego fuera del Barça, pero “Dos hombres y medio” puede tener gracia sin Charlie y el Barça puede ganar títulos sin Messi. ¿Cuál es el problema de “Dos hombres y medio”, del Barça y del movimiento 15-M? Que sin Charlie, sin Messi y sin votos, es imposible mantener la audiencia, ganar todos los títulos y desafiar a Standard & Poor´s.

Nos reímos, pero echamos de menos a Charlie. Nos divertiríamos, pero echaríamos de menos a Messi. Nos indignamos, pero hasta Jorge Javier echará de menos las voces del 15-M después del 20-N.