05 noviembre 2011

TIRAR DE LA CADENA


Dicen que las ratas son las primeras en abandonar el barco cuando se hunde, pero no siempre es así. Cuando se trata de un barco que transporta basura, las ratas siguen ahí aunque se haya marchado todo el mundo, ¿dónde iban a estar mejor?

“La noria” (noche de los sábados en Telecinco) es un programa tocado que hace agua. El sábado pasado dio un paso más en dirección al abismo en que el espacio y la cadena entera caminan desde hace años. Se pasaron de frenada. Medio país decidiendo eliminar el canal cinco de su mando a distancia molesta, pero se puede seguir adelante manteniendo un puñado de espectadores fieles dispuestos a comer lo que les echen sin hacer ascos al olor que desprenda. Las multas por saltarse la ley molestan, pero se pueden pagar si los ingresos publicitarios son mayores que el total de los pagos. Pero si las empresas anunciantes se retiran del programa, la cosa cambia. Telecinco capta anunciantes ofreciéndoles programas como “La noria” con dos millones de espectadores que verán sus anuncios. Pero los que no somos espectadores somos más y podemos mostrar nuestro parecer dejando de comprar los productos que se anuncian en “La noria”. Es otra forma de votar en la tele sin usar el mando a distancia.


La madre de un criminal ganó un dinerito concediendo una entrevista en “La noria” hace una semana. Ese mismo día, el presentador, los colaboradores, la productora y la cadena misma ganaron muchísimo más. Varias marcas que se anunciaron en el espectáculo (Campofrío, Puleva, President, Nestlé, Bayer, Milner, Banc Sabadell, Panrico Donuts) han dado un paso adelante y retiran sus spots del programa. Dice Jordi González que solo se trata de una campaña de imagen que sale gratis. Es cierto: habría que ser muy tonto para desaprovechar una campaña tan barata solo por abandonar un barco cargado de basura que hace agua. El último que no apague la luz: el último que tire de la cadena.