20 noviembre 2011

LA COMECOCOS

Hora de cenar del pasado viernes. Se queman los últimos cartuchos de la campaña electoral mientras en Cuatro emiten un fragmento de “La caja Deluxe”, ese invento en el que la fauna del ecosistema de Telecinco se sincera, abre su corazón y agarra un disgusto ante todo el mundo a cambio de recibir alguna íntima satisfacción que compense tanto dolor del espíritu, como, por ejemplo, una buena pasta en la cuenta corriente y la seguridad que da saberse dentro de un negocio rentable que continuará dando dividendos mientras no falten a espectáculos como ese. Lydia Lozano llora a moco tendido y habla de forma entrecortada.

- “Fueron tantos meses, ¡tantos meses! Yo quería parar, ¡quería parar!, efectivamente, en la tele…”

En ese momento, cortan la imagen y tiene que improvisar la continuación del discurso uno de los aspirantes a concursar en “El comecocos”, un programa que estrenará Cuatro mañana por la tarde. Pero en lugar de hablar entre sollozos, el aspirante esboza media sonrisa.

- “…en la tele somos muy mentirosos. Yo no encontré a nadie. Yo simplemente mentí para decirle al mundo que existía la hija de Al Bano, cuando nadie sabe dónde está, si está viva o está muerta. Simplemente fui una mentirosa como todos…”

Faltan diez segundos para que termine la prueba, pero Mercedes Milá, que hace de jueza estrella del casting y hace y deshace a su antojo, salta al escenario.

- “Perdona, hasta aquí podíamos llegar. ¿Pero tú quieres pasar la prueba estando yo aquí y me dices a mí que soy una mentirosa porque trabajo en la televisión, chaval? No me extraña nada que tengas ese número ahí, asqueroso, que llevas. Repugnante, ese 12+1 que te ha traído muy mala suerte porque, perdona, por mi parte estás despedido”.

Vaya por Dios. Para un programa nuevo que podíamos empezar a ver para pasar un rato entretenido, y va la Milá y despide en el preestreno al concursante que más podría animar el cotarro. Pues mala suerte, chavala, estás eliminada.