16 julio 2012

¿LOS ACTORES SON GANADO?


El director de cine Alfred Hitchcock era un tío listo que manejaba las palabras con la precisión con que usaba la cámara, pero no siempre acertaba en lo que decía: “Nunca dije que los actores fueran ganado. Lo que declaré es que deberían ser tratados como ganado”. Hombre, don Alfredo, tratar a los actores como ganado es sin duda un eficaz modo de desmitificarlos, pero tal vez bastaría con que tratáramos a los actores como actores, y, de paso, a los cantantes como cantantes, a los deportistas como deportistas, a los cocineros como cocineros y como maniquíes a todas esas maniquíes empeñadas en ser llamadas modelos.

En general, tratando a cada uno como lo que es nos ahorraríamos muchos problemas. Entonces daría igual que los personajes famosos (fueran actores, cantantes, deportistas, cocineros o maniquíes) sacaran los pies del tiesto y soltaran por esa boca todo lo que se les ocurriera: nadie les prestaría especial atención porque sabríamos que sólo se trataría de su opinión. Y ya sabemos que la opinión es como el culo: todo el mundo tiene una.

¿Se acuerdan de la serie “Los problemas crecen”? Pues uno de sus actores, Kirk Cameron, lleva meses desatado predicando su opinión contra el matrimonio homosexual (“La homosexualidad es antinatural y destruye las bases de nuestra civilización”. “El matrimonio se definió en el jardín de Adán y Eva”). Lo que dice no es nada nuevo, todo lo contrario, pero se amplifica su blablablá porque se trata de un actor famoso. También el de Chuck Norris, cuyas palabras tienen más peligro que sus peligrosas patadas circulares (anda el tipo escandalizado porque cree que “la administración pro-gay de Barak Obama está “creando unos Boy Scouts pro-gays en América”). No hagamos caso a don Alfredo: en vez de tratar a los actores como ganado debemos tratarlos como lo que son, como actores. Y que, estando esto claro, opinen todo lo que quieran.