15 julio 2012

POBRES HETERÓTROFOS


Ahí va un dato importante para entender el mundo de la televisión: los Homo sapiens somos seres vivos heterótrofos. Parece irrelevante, una tontería o una broma, pero no lo es. Es un hecho fundamental que explica muchas cosas. Si fuéramos seres vivos autótrofos, podríamos sintetizar las sustancias que necesita nuestro metabolismo utilizando solo sustancias inorgánicas. Entonces, para nutrirnos no necesitaríamos zamparnos otros seres vivos y otra tele cantaría: no habría programas de cocina por lo que Karlos Arguiñano sería humorista en vez de cocinero, no habría miles de anuncios de multinacionales de la alimentación cambiando a su conveniencia la dieta de los niños y jóvenes del planeta de modo que no estaríamos sometidos al más grande, temerario y menos controlado experimento científico al que se sometió jamás la humanidad; y, por último, José Corbacho y Pilar Rubio no se habrían pegado el leñazo que se pegaron presentando la noche de los lunes en Telecinco el talent show “Todo el mundo es bueno”.

Pero la cosa es así: somos seres heterótrofos que debemos alimentarnos con las sustancias orgánicas que sintetizan otros organismos. Así que en la tele Arguiñano enseña cómo preparar esas sustancias con un toque de perejil, grandes empresas modelan a su conveniencia los gustos culinarios de millones de personas, y Corbacho y Rubio accedieron a presentar una birria de programa que les permitía ganar el dinero con el que conseguir los alimentos que necesita su metabolismo.

Ahora que Telecinco ha decidido retirar el espacio del horario de máxima audiencia y emitirá los programas ya grabados como relleno a las tantas, Corbacho y Rubio tendrán más tiempo para tomar el sol, pero su incapacidad para realizar la fotosíntesis hace de ellos carne de cañón y, para alimentarse, en cualquier momento volverán a aceptar realizar otro programa tan rematadamente malo como “Todo el mundo es bueno”. Pobres seres heterótrofos.