21 julio 2012

FRACASO ESCOLAR Y FRACASO TELEVISIVO


Estar de acuerdo con todo un señor ministro es una ocasión que no se puede dejar pasar así como así. Tras recordar que La 2 “dedica más de 55 por ciento de su tiempo a emisiones culturales, una buena parte de las cuales tienen elevado contenido educativo”, José Ignacio Wert, ministro de Educación, Cultura y Deporte, declaró lo siguiente en uno de esos cursos universitarios de verano que son a la universidad lo mismo que la programación televisiva de verano es a la televisión: “Lo importante es que estas emisiones no dejen de existir por el hecho de no tener audiencias millonarias”. ¿Debo ir a una tienda de marcaje textil a encargar una camiseta con el texto “Estoy de acuerdo en algo con un ministro”?

Wert apuesta por que TVE “mantenga el compromiso con la televisión de calidad, con la educación y la cultura”, ofrezca estos contenidos aunque no tengan “audiencias millonarias” y mantenga “la obsesión por la audiencia en sus justos límites”. Ay, que voy a tener que hacerme la camiseta y cuando salga a la calle tendré que deshacerme en explicaciones para que los ciudadanos no me machaquen a collejas. ¿No habrá dicho algo más que me libre de este escarnio?

Pues sí. Del posible descenso de audiencia de la televisión cultural y educativa dice: “Ni me preocupa ni me tendría que preocupar”. Y añade: “Entre las misiones del Gobierno, no figura decirle a la gente lo que tiene que ver”. Hombre, tampoco figura entre las misiones del Gobierno decir a quienes ya han cumplido 16 años lo que tienen que estudiar o qué titulación deben alcanzar, pero sí debe preocuparse por ello. Y mucho. Wert creerá (ojalá sea así) que la educación y cultura regladas mejoran y enriquecen a un país; pero no cree lo mismo de la educación y la cultura televisiva que parecen seguir siendo subsidiarias de una televisión concebida como fuente de entretenimiento o, lo que es peor, como caja tonta. ¿Preocupa a Wert el fracaso escolar? Pues, por lo mismo, debería preocuparle el fracaso televisivo.